Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Demolerán ya la casa en que naciste, por inservible, y aún tu alma estará con la juventud de un niño acabado de nacer»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

Laura M. Otón, IX Premio Lolo de Periodismo Joven Irene Pozo Hernández, VIII Premio Lolo de Periodismo Joven José Beltrán Aragoneses, VII Premio Lolo de Periodismo Joven Cristina Sánchez Aguilar, VI Premio Lolo de Periodismo Joven Laura Daniele, V Premio Lolo de Periodismo Joven Samuel Gutiérrez, IV Premio Lolo de Periodismo Joven Pedro J. Rodríguez, III Premio Lolo de Periodismo Joven Pablo J. Ginés, II Premio Lolo de Periodismo Joven María Gómez Fernández, I Premio Lolo de Periodismo Joven
Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Y así nació SINAÍ

Durante muchos años, el domingo de Pentecostés fue el “Día del enfermo misionero”, que las Obras Misionales Pontificias promovían con el fin de agregar, en la tarea de la evangelización, a quienes quisieran ofrecer sus sufrimientos por dicha causa. Se creó a tal efecto una asociación, a la que pertenecía, inmóvil en silla de ruedas, Manuel Lozano Garrido, “Lolo”, periodista español que será beatificado el 12 de junio en Linares (Jaén).

Este siervo de Dios estuvo presente en los orígenes de una obra apostólica importante: Propaganda Popular Católica (PPC), que pretendía llevar a cabo una simbiosis profunda entre periodismo profesional y fe cristiana. Pero para ello se necesitaban unas bases firmes que solo la oración podía asegurar.

Y así nació SINAÍ, una agrupación espiritual de enfermos, creada en 1959 por iniciativa de Lolo y otras cuatro personas de Tarazona, Barcelona, Salamanca y Madrid, para que los padecimientos de los asociados redundasen en beneficio de la prensa católica, que se deseaba fuera como el monte Sinaí: un lugar en el que Dios se revelase.

Doce miembros de la asociación habrían de ofrecer sus sufrimientos y oraciones en favor de un medio de comunicación concreto para que este no mancillase el cerebro de nadie con ese tipo de salpicaduras que, al igual que sucede con las heridas que se le infligen, causan dolor y nunca se curan, e hiciese resplandecer, en la sociedad, la verdad, la esperanza y el amor, misión que compete en definitiva al periodismo católico.

jjfernandezs@vidanueva.es
Revista “Vida Nueva” (Num. 2706) p. 45.

Jorge Juan Fernández Sangrador, 12/05/2010