Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Purifícame tú, agua de la humildad»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

Laura M. Otón, IX Premio Lolo de Periodismo Joven Irene Pozo Hernández, VIII Premio Lolo de Periodismo Joven José Beltrán Aragoneses, VII Premio Lolo de Periodismo Joven Cristina Sánchez Aguilar, VI Premio Lolo de Periodismo Joven Laura Daniele, V Premio Lolo de Periodismo Joven Samuel Gutiérrez, IV Premio Lolo de Periodismo Joven Pedro J. Rodríguez, III Premio Lolo de Periodismo Joven Pablo J. Ginés, II Premio Lolo de Periodismo Joven María Gómez Fernández, I Premio Lolo de Periodismo Joven
Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Apurar extremadamente la fe y vivir rabiosamente la esperanza (beato Lolo)

En puertas ya del Dies Natalis de nuestro querido beato Manuel Lozano Garrido, queremos compartir y brindar, con todos vosotros, los siguientes deseos de Lolo de ETERNIDAD, de FE y de ESPERANZA.

Deseos recogidos entre las páginas finales de su libro Dios habla todos los días, el primero de sus libros-diario (desde el 4 abril 1959 al 31 diciembre 1959). A lo largo del cual, Lolo esponja su espíritu con la oración que ilumina todos los momentos dolorosos o tranquilos de su vida.

Señor hoy apenas si deseo otra cosa que apurar extremadamente la fe y vivir rabiosamente la esperanza. Tu figura, tu palabra, tus consejos, tu quehacer y tu palpitación, los miro con ansia y los araño en el corazón para que se queden grabados para siempre.

Presiento que ya he de seguir con cielos grises, como emborrizado de nubes lentas. Echaré a andar las ansias y los pensamientos y por todos sitios no habrá sino un ángulo de desolación. Leeré el periódico y quedaré aplastado por los enredos de los intereses y las pasiones. Yo mismo seré tentado por el desaliento de un nivel siempre fijo en el corazón, sin bravuras generosas.

Incluso vendrás a mí y en la entraña habrá una luz mortecina, como de lamparilla de cuarto de enfermo. Gritaré tu nombre y el "toooo" del eco se me encrespará como una voz de desolación. He de soñar con verte, me moriré de no verte, y Tú seguirás amurallado por los siete velos, siempre escondido e inasequible, como la moneda que se nos perdió en la calle oscura.

Manuel Lozano Garrido,
Dios habla todos los días

www.amigosdelolo.com, 02/11/2017