Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Dios tiene un sólo apellido que es Amor, siempre Amor, nada más que Amor»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Cara de Cuaresma

Sería un error creer que la Cuaresma es un período de tristeza, durante el cual es preciso vivir con la cabeza baja, las facciones serias, los ojos apagados, andares de hombre vencido y gestos de enterrador.

Como si Cristo no hubiese resucitado mucho antes de la Cuaresma, como si no hubiese dicho "gaudete semper", «estad siempre en la alegría»; como si ante el aviso de los fariseos no hubiese ordenado: «Cuando ayunéis, no toméis un aire sombrío, como hacen los hipócritas; ellos ponen una cara deshecha, para que se vea que ayunan. Cuando tú ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu cara» (Mateo 6, 16-18).

Durante la Cuaresma, se prepara uno para estar más en la Pascua, eso es todo. No se hace más que lo que hace un atleta que se dispone a conseguir una victoria con su equipo: vigila un alimento, se priva de tabaco, somete sus músculos a una gimnasia diaria, cuenta sus horas de sueño para no relajarse, respira más profundamente, para echar fuera todo lo que hay de tóxico en él, etc...

La Cuaresma es un tiempo en que uno regula mejor su vida, elimando todos los excesos y privándose de algunas cosas secundarias. Uno intenta "guardar la línea"; no física, sino moral. Se toman alimentos fuertes y completos (la Eucaristía); se echan fuera los microbios (confesión completa), orienta su pensamiento y su ardor hacia el Cristo que triunfa ayer, hoy y mañana (la meditación diaria).

El atleta no pone "cara de Cuaresma" durante su entrenamiento. La Iglesia me pide que lo imite.

Pero la ventaja que tengo sobre el atleta es que estoy seguro de triunfar, si mi espíritu y mi corazón están bien preparados, pues el Cristo Vivo no abandona nunca a los suyos.

Artículo original en Sinaí nº32 II etapa, febrero de 1964
Beato Manuel Lozano Garrido, 12/02/2016