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Catequesis del Papa Francisco, 4 de mayo

El Santo Padre recuerda que para Jes煤s no hay ovejas definitivamente perdida. Y se帽ala el peligro de encerrarnos en el un redil, donde no habr谩 olor de ovejas, 隆sino olor a cerrado!

(ZENIT 鈥 Ciudad del Vaticano).- El Santo Padre ha reflexionado en la catequesis de esta semana sobre la figura del Buen Pastor. De este modo ha recordado que Dios nos se resigna a perder a nadie, que Jes煤s quiere聽indicarnos聽que ninguna oveja puede quedarse perdida. Asimismo ha advertido del peligro que corremos los cristianos de聽encerrarnos dentro de un redil, donde no habr谩 olor de ovejas, sino olor a cerrado.

Publicamos a continuaci贸n la catequesis completa del papa Francisco:

“Queridos hermanos y hermanas, 隆buenos d铆as!

Todos conocemos la imagen del Buen Pastor que carga sobre los hombros la oveja perdida. Desde siempre este s铆mbolo聽representa la preocupaci贸n de Jes煤s hacia los pecadores y la misericordia de Dios que no se resigna a perder a nadie. La par谩bola es contada por Jes煤s para hacer comprender que su cercan铆a a los pecadores no debe escandalizar, sino al contrario, provocar en todos una serie reflexi贸n sobre c贸mo vivimos nuestra fe. El pasaje ve por una parte a los pecadores que se acercan a Jes煤s para escucharlo y por otra a los doctores de la ley y los escribas que sospechaban y se alejan de聽脡l por ese comportamiento suyo. Se alejan聽de 脡l porque Jes煤s se acercaba a los pecadores. Estos eran orgullosos, eran soberbios, se cre铆an justos.

Nuestra par谩bola se desarrolla entorno a tres personajes: el pastor, la oveja perdida y el resto del reba帽o. Pero qui茅n act煤a es solo el pastor, no las ovejas. Por tanto el pastor es el 煤nico verdadero protagonista y todo depende de 茅l. Una pregunta introduce la par谩bola: “Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, 驴no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se hab铆a perdido, hasta encontrarla?”. (v. 4).

Se trata de una paradoja que lleva a dudar de la actuaci贸n del pastor: 驴es sabio abandonar a las noventa y nueve por una sola oveja? 驴Y adem谩s dej谩ndolas no seguras en un redil sino en el desierto? Seg煤n la tradici贸n b铆blica el desierto es lugar de muerte donde es dif铆cil encontrar comida y agua, sin refugio y a merced de las fieras y los ladrones. 驴Qu茅 pueden hacer las noventa y nueve ovejas indefensas?

La paradoja por tanto contin煤a diciendo que el pastor, al encontrar la oveja, “la carga sobre sus hombros, lleno de alegr铆a, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: Al茅grense conmigo”(v. 6). 隆Parece que el pastor no vuelva al desierto a recuperar a todo el reba帽o! Ocupado con聽esa 煤nica oveja parece olvidarse de las otras noventa y nueve. Pero en realidad no es as铆. La ense帽anza que Jes煤s quiere darnos es m谩s bien que ninguna oveja puede quedarse perdida. El Se帽or no puede resignarse al hecho de que una sola persona pueda perderse.

El actuar de Dios es de quien va a buscar a los hijos perdidos para despu茅s hacer fiesta y alegrarse con todos por haberlos encontrado. Se trata de un deseo irrefrenable: ni siquiera las noventa y nueve ovejas pueden parar al pastor y tenerlo encerrado en el redil. 脡l podr铆a razonar: ‘Pero, hago un balance: tengo noventa y nueve, he perdido una, pero no es una gran p茅rdida’. No, 茅l va a buscar a esa, porque cada una de ellas es muy importante para 茅l y esa es la m谩s necesitada, la m谩s abandonada, la m谩s descartada; es 脡l quien va a buscarla.

Todos estamos avisados: la misericordia hacia los pecadores es el estilo con el que Dios act煤a y a tal misericordia 脡l es absolutamente fiel: nada ni nadie podr谩 distraerlo de su voluntad de salvaci贸n.

Dios no conoce nuestra cultura actual del descarte, Dios no tiene nada que ver con esto. Dios no descarta a ninguna persona; Dios ama a todos, busca a todos鈥 隆Todos! Uno por uno. 脡l no conoce esta palabra ‘descartar a la gente’, porque es todo amor y misericordia.

El reba帽o del Se帽or est谩 siempre en camino: no posee al Se帽or, no puede pretender encarcelarlo en nuestros esquemas y en nuestras estrategias. El pastor ser谩 encontrado all谩 donde est谩 la oveja perdida. El Se帽or por tanto es buscado all铆 donde quiere encontrarnos, 隆no donde nosotros queremos encontrarlo! De ninguna otra manera se podr谩 recomponer el reba帽o si no es siguiendo el camino marcado por la misericordia del pastor. Mientras busca a la oveja perdida, 茅l provoca a las noventa y nueve para que participen en la reunificaci贸n del reba帽o. Entonces no solo la oveja llevada a hombros, sino todo el reba帽o seguir谩 al pastor hasta su casa para hacer fiesta con “amigos y conocidos”.

Debemos reflexionar a menudo sobre esta par谩bola, porque en la comunidad cristiana siempre hay alguien que falta y se ha ido dejando el puesto vac铆o. A veces esto es desalentador y nos lleva a creer que sea una p茅rdida inevitable, una enfermedad sin remedio. Es entonces cuando corremos el peligro de encerrarnos dentro de un redil, donde no habr谩 olor de ovejas, 隆sino olor a cerrado!

Y nosotros cristianos no tenemos que estar cerrados porque oleremos a cosas cerradas. 隆Nunca! Debemos salir y este cerrarse en s铆 mismo, en las peque帽as comunidades, en la parroquia, all铆, 鈥’Pero nosotros, los justos’鈥 Esto sucede cuando falta el impulso misionero que nos lleva a encontrar a los otros.

En la visi贸n de Jes煤s no hay ovejas definitivamente perdidas, este debemos entenderlo bien: para Dios nadie est谩 definitivamente perdido. 隆Nunca! Hasta el 煤ltimo momento, Dios nos busca. Pensemos聽en el buen ladr贸n. Pero solo en la visi贸n de Jes煤s nadie est谩 definitivamente perdido sino solo ovejas que son encontradas, ovejas que son encontradas.

La perspectiva por tanto es din谩mica, abierta, estimulante y creativa. Nos empuja a salir en b煤squeda para emprender un camino de fraternidad. Ninguna distancia puede tener lejos al pastor; y ning煤n reba帽o puede renunciar a un hermano. Encontrar a quien se ha perdido es la alegr铆a del pastor y de Dios, 隆pero es tambi茅n la alegr铆a de todo el reba帽o! Somos todos ovejas encontradas y recogidas por la misericordia del Se帽or, llamados a recoger juntos a 脡l y a todo el reba帽o!

(Texto traducido y transcrito desde el audio por ZENIT)

Artículo original en este enlace
www.zenit.org, 04/05/2016