Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La felicidad es una activa, sencilla y esforzada germinaci贸n interior que hay que fructificar con luz y renuncia, sol, heridas y sobre todo con la petici贸n humilde del riego a quien vela por nosotros.»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Catequesis del Papa Francisco, 20 de abril

Queridos hermanos y hermanas, 隆buenos d铆as!

Hoy queremos detenernos en un aspecto de la misericordia bien representado en el pasaje del Evangelio de Lucas que hemos escuchado. Se trata de un hecho que le sucedi贸 a Jes煤s mientras era hu茅sped de un fariseo de nombre Sim贸n. Ellos hab铆an querido invitar a Jes煤s a su casa porque hab铆a escuchado hablar bien de 脡l como un gran profeta. Y mientras estaban sentados comiendo, entra una mujer conocida por todos en la ciudad como una pecadora. Esta, sin decir una palabra, se pone a los pies de Jes煤s y rompe a llorar; sus l谩grimas lavan los pies de Jes煤s y ella los seca con sus cabellos, luego los besa y los unge con un aceite perfumado que ha llevado consigo.

Sobresale el contraste entre las dos figuras: la de Sim贸n, el celante servidor de la ley, y la de la an贸nima mujer pecadora. Mientras el primero juzga a los dem谩s de acuerdo a las apariencias, la segunda con sus gestos expresa con sinceridad su coraz贸n. Sim贸n, aun habiendo invitado a Jes煤s, no quiere comprometerse ni involucrar su vida con el Maestro; la mujer, al contrario, se conf铆a plenamente a 脡l, con amor y veneraci贸n.

El fariseo no concibe que Jes煤s se deje 芦contaminar禄 por los pecadores. 脡l piensa que si fuera realmente un profeta deber铆a reconocerlos y tenerlos lejos para no ser manchado, como si fueran leprosos. Esta actitud es t铆pica de un cierto modo de entender la religi贸n, y est谩 motivada por el hecho que Dios y el pecado se oponen radicalmente. Pero la Palabra de Dios nos ense帽a a distinguir entre el pecado y el pecador: con el pecado no es necesario llegar a compromisos, mientras los pecadores 鈥攅s decir, 隆todos nosotros!鈥 somos como enfermos, que necesitan ser curados, y para curarlos es necesario que el m茅dico se les acerque, los visite, los toque. 隆Y naturalmente el enfermo, para ser sanado, debe reconocer que necesita del m茅dico!

Entre el fariseo y la mujer pecadora, Jes煤s toma partido por esta 煤ltima. Jes煤s, libre de prejuicios que impiden a la misericordia expresarse, la deja hacer. 脡l, el Santo de Dios, se deja tocar por ella sin temer ser contaminado. Jes煤s es libre, libre porque es cercano a Dios que es Padre misericordioso. Y esta cercan铆a a Dios, Padre misericordioso, da a Jes煤s la libertad. Es m谩s, entrando en relaci贸n con la pecadora, Jes煤s pone fin a aquella condici贸n de aislamiento a la que el juicio despiadado del fariseo y de sus conciudadanos 鈥攍os cuales la explotaban鈥 la condenaba: 芦Tus pecados quedan perdonados禄 (v. 48). La mujer ahora puede ir 芦en paz禄. El Se帽or ha visto la sinceridad de su fe y de su conversi贸n; por eso delante a todos proclama: 芦Tu fe te ha salvado, vete en paz禄 (v. 50). De una parte aquella hipocres铆a del doctor de la ley, de otra la sinceridad, la humildad y la fe de la mujer. Todos nosotros somos pecadores, pero muchas veces caemos en la tentaci贸n de la hipocres铆a, de creernos mejores que los dem谩s y decimos: 芦Mira tu pecado鈥β. Por el contrario, todos nosotros debemos mirar nuestro pecado, nuestras ca铆das, nuestras equivocaciones y mirar al Se帽or. Esta es la l铆nea de la salvaci贸n: la relaci贸n entre 芦yo禄 pecador y el Se帽or. Si yo me considero justo, esta relaci贸n de salvaci贸n no se da.

En este momento, un asombro a煤n m谩s grande invade a todos los comensales: 芦驴Qui茅n es este que hasta perdona los pecados?禄 (v. 49). Jes煤s no da una respuesta expl铆cita, pero la conversi贸n de la pecadora est谩 ante los ojos de todos y demuestra que en 脡l resplandece la potencia de la misericordia de Dios, capaz de transformar los corazones.

La mujer pecadora nos ense帽a la relaci贸n entre fe, amor y agradecimiento. Le han sido perdonados 芦muchos pecados禄 y por esto ama mucho; por el contrario 芦a quien poco se le perdona, poco amor muestra禄 (v. 47). Incluso el mismo Sim贸n debe admitir que ama m谩s quien ha sido perdonado m谩s. Dios ha encerrado a todos en el mismo misterio de misericordia; y de este amor, que siempre nos precede, todos nosotros aprendemos a amar. Como recuerda san Pablo: 芦En 脡l (Cristo) tenemos por medio de su sangre la redenci贸n, el perd贸n de los delitos, seg煤n la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros en toda sabidur铆a e inteligencia禄 (Ef 1, 7-8). En este texto, el t茅rmino 芦gracia禄 es pr谩cticamente sin贸nimo de misericordia, y se dice que es 芦abundante禄, es decir, m谩s all谩 de nuestra expectativa, porque act煤a el proyecto salv铆fico de Dios para cada uno de nosotros.

Queridos hermanos, 隆estemos muy agradecidos por el don de la fe, demos gracias al Se帽or por su amor tan grande e inmerecido! Dejemos que el amor de Cristo se derrame en nosotros: de este amor se sacia el disc铆pulo y sobre 茅ste se funda; de este amor cada uno se puede nutrir y alimentar. As铆, en el amor agradecido que derramamos a su vez sobre nuestros hermanos, en nuestras casas, en la familia, en la sociedad se comunica a todos la misericordia del Se帽or.


Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa帽ola, en particular a los grupos provenientes de Espa帽a y Am茅rica latina. Queridos hermanos, en Cristo, que perdona los pecados, brilla en 脡l la fuerza de la misericordia de Dios, capaz de transformar los corazones. Abr谩monos al amor del Se帽or, y dej茅monos renovar por 脡l. En esta lengua que nos une a Espa帽a y Latinoam茅rica, Hispanoam茅rica, quiero decir tambi茅n a nuestros hermanos del Ecuador, nuestra cercan铆a, nuestra oraci贸n, en este momento de dolor. Gracias.

Artículo original en este enlace
www.vatican.va, 20/04/2016