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El Concilio Vaticano II, historia pequeña del día a día en el aula conciliar

Las votaciones sobre el esquema de Liturgia

(Extracto del capítulo 4º del libro "Concilio Vaticano II:
Historia pequeña del día a día en el aula conciliar")

Nota introductoria: Creo oportuno anotar que el contenido de este capítulo es excesivamente minucioso y con abundantes datos sobre números de votos a todo el documento y a cada uno de los capítulos.

1. Enmiendas propuestas al esquema

Siguiendo una a una las intervenciones de los Padres Conciliares en el aula durante los días que duró la discusión sobre la Liturgia (22 de octubre a 13 de noviembre 1962) se pueden descubrir no sólo líneas de pensamiento distintas, sino incluso se aprecia ardor y pasión en los que defienden una u otra postura.

Los Padres se oían a unos y a otros; tomaban buena nota, consultaban a sus peritos, estudiaban por grupos lingüísticos o territoriales; iban tomando su criterio, que es realmente lo que importaba. El Concilio, la asamblea como tal, ¿qué opinaba?; ¿qué proporción de Padres estaba en una u otra línea; o no era verdad —a la hora de las votaciones— que se comprobaba el pensamiento común por mayoría abrumadora en lo que es necesario o importante? Puede haber posiciones encontradas; pero cuando es así son posturas «de escuela» y se puede decir que una escuela —mientras sea tal— no es representativa de la Comunidad. Los obispos, en Concilio, son esa voz común y comunitaria de la fe en lo esencial y en esto hay que afianzarse más y más, a pesar de que en algunos momentos del Concilio fueran más vivas y encontradas las posiciones.

La Comisión de Liturgia encontró dificultades en su caminar; ni siquiera había un reglamento o modus procedendi al interior ella. Es lógico: es la 1ª Comisión que cronológicamente empieza a trabajar, mientras ya se está celebrando el Concilio; pero precisamente por eso, su actuación creará escuela y estilo de trabajo para las otras comisiones.

A distancia de 50 años de «renovación», o «instauración» de la Liturgia entre el pueblo, resultan hasta ridículos algunos planteamientos que entonces se hacían con todo aplomo, presentando como grave peligro para la fe, por ser malos servidores de ella, «algunos pocos» que sólo hacen «novedades».

Se podría quizá “enfrentar” por un lado el cardenal Lercaro y por otro el cardenal Larraona; o Bugnini con Antonelli; los que pedían restauración porque la fe ha de vivirse en la Liturgia o los que pedían inmovilismo porque lo que se cree es más importante que el modo en que se celebre.

Lógicamente no pudo presentarse la totalidad de las enmiendas a todo el documento sino poco a poco y capítulo por capítulo: La Comisión tenía que estudiar cada sugerencia dicha en el aula o entregada por escrito y dar respuesta de aceptación o rechazo motivando esa decisión.

Y esto es lo que realmente importa: la presentación de las enmiendas, en ese texto paralelo (el texto discutido y el texto enmendado). Los resultados que se obtenían, casi siempre, en cada sufragio de estos cientos y cientos de votaciones eran de una casi unanimidad o al menos de mayoría de dos tercios que era lo reglamentado.

El día 17 de noviembre 1962 se presentó a los Padres el Proemio (en esa tipografía en doble columna).

2. Las votaciones sobre el capítulo I de Liturgia

En total se hicieron 28 votaciones a los distintos apartados del capítulo 1º, en cinco días distintos, entre el 17 noviembre y el 7 diciembre de 1962.

Cada votación de párrafo o pequeña parte del proemio y del capítulo 1º obtuvo siempre más de dos tercios de placet (voto afirmativo) oscilando entre 2.181 votos positivos la vez que más (de entre 2.206 votantes) y 1.903 (de entre 2.086) la vez que menos votos positivos hubo.

Sólo hubo, tres votaciones con más de 100 votos negativos; corresponden a estas tres cuestiones:

  1. En el primer texto discutido se hablaba de que el bautismo, confirmación, primera comunión, matrimonio y entierro se celebrarán en la propia parroquia, si no había causa razonable... Pero el escrutinio fue de 2.037, frente a 115. Era natural ese resultado. El criterio geográfico práctico del domicilio del fiel cristiano, que se usa para delimitar los términos de una parroquia, no es un corsé que obligue a que, máxime hoy con la fácil movilidad del transporte, todos y cada uno queden vinculados tan estrechamente a la parroquia geográficamente cercana, que no puede celebrar esos actos litúrgicos mencionados en otro templo distinto al de la Parroquia.
  2. De mucho más calado «teológico» eran las otras dos enmiendas que obtuvieron 101 votos negativos frente a 2.120 positivos; y 150 negativos frente a 2.139 positivos.
  3. Corresponden a los actuales números 6 y 10 de la actual Constitución sobre la Liturgia «S.C.: Sacrosanctum Concilium».

    El nº 10 es un texto precioso que orienta y llena de contenido la vida litúrgica del cristiano; hay en él una frase que bien podría ser calificada como la perla de todo el documento:

    La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza.

    Este texto no estaba en la primera redacción. ¿Se oponían a ello 101 votos negativos? No parece que fuera así; lo que pasa es que en el mismo número también se había modificado «otra frase»: Se decía en el borrador: todos los trabajos apostólicos se ordenan... a comer en la Cena del Señor. Y algunos Padres habían pedido en la discusión que se añadiera: se ordenan a “participar en el sacrificio” y comer la Cena del Señor.

    Quizá el hecho de que eran dos variantes (y no una sola) lo que se votaba y además de tanta profundidad, fue la causa de que se sumaran quienes aún querían que la propuesta fuera más allá en esta definición de la vida litúrgica y por eso llegó a ese número de 101 votos non placet.

    ¿Acaso puede ser verdadera una Liturgia que no se apoyara seriamente en la fe verdadera? ¿Puede ser la Liturgia una expresión estética sin verdadera profesión de la fe?
  4. También tienen una explicación los 150 votos de la enmienda al actual nº 6. Fueron muchas las intervenciones en la etapa de discusión sobre este tema: «Relación entre Liturgia y Teología»: si el modo de celebrar refleja el contenido de la fe (lex orandi, lex credendi) o por el contrario, si la lex credendi debe conformar la lex orandi. Se habló del sacrificio y del sacerdocio de Cristo único mediador; de los sacramentos en cuanto que son cauces de la gracia obtenida por Cristo en la Cruz. ¿Se traslucía en las intervenciones de algunos Padres que la Liturgia es como la «ancilla», la hermana menor, del Dogma? ¿Acaso puede ser verdadera una Liturgia que no se apoyara seriamente en la fe verdadera? ¿Puede ser la Liturgia una expresión estética sin verdadera profesión de la fe?

Insistir en un aspecto más que en el contrario puede crear una infravaloración o una defensa a ultranza de algo que no puede estar separado sino plenamente unido: liturgia y fe, o fe y liturgia. Quizá esta polémica es lo que se traslucía en la votación del actual nº 6 de la Constitución. Se reformó la frase del borrador:

Los sacramentos llevan la gracia de Cristo que Él alcanzó en su sacrificio. Y esta aplicación de la gracia es por virtud del Espíritu Santo.

3. Es necesario subrayar la UNIDAD en la Iglesia

Cuando es la hora de dialogar, de exponer opiniones, de manifestar tendencias propias de una u otra escuela se habla con libertad total; cuando llega el momento de señalar la doctrina recta y universal, el acuerdo entre los obispos es realmente fruto del Espíritu Santo en esa concordia, de unanimidad, en la doctrina.

Votado el capítulo I trozo a trozo, el día 7 de diciembre 1962 se hacía una votación sobre el capítulo total; en este caso cabía un triple voto: placet, non placet, o placet iuxta modum (si se modifica tal o cual frase concreta).

El resultado fue que, de 2.118 votantes, 1.922 votaron afirmativamente; lo que hacía que, aunque hubiera 180 «placet iuxta modum» ya este capítulo había quedado «suficientemente» aprobado.

No obstante esos 180 «modos» del capítulo I fueron estudiados y se dio respuesta en el aula conciliar mediante votación el día 18 de noviembre 1963, ya en la 2ª sesión del Concilio, con este resultado: 2.090 votantes; de ellos 2.066 placet y 20 non placet; y 4 votos nulos.

4. Votaciones sobre el capítulo II de la Liturgia (En la 2ª etapa conciliar: 1963)

4.1. Entre los días 8 de octubre y 10 de octubre de 1963 (Congregación general 43ª, 44ª y 45ª) se realizan las 19 votaciones sobre los diversos puntos del capítulo II. Emiten voto —en las sucesivas votaciones- entre 2.298 y 2.163; el número menor de votos positivos —de 1.839 placet— coincide en el mismo escrutinio con el mayor número de non placet —315 non placet—. Era la votación sobre el actual nº 57 del Documento «Sacrosanctum Concilium» (de Liturgia), cuando trata de la concelebración. En la nueva redacción se ampliaba la relación de ocasiones en que podría la misa ser concelebrada. Por ello, la redacción final del nº 57 todavía no fue definitiva.

4.2. La votación sobre el capítulo II, en su totalidad, fue hecha el día 14 octubre 1963 (47ª Congregación general). En tal caso reglamentariamente, al ser voto sobre capítulo íntegro, cabía el triple voto: placet, non placet o placet iuxta modum. El resultado fue: de 2.242 votantes, 1.417 votaron placet; por tanto no se alcanzó la mayoría necesaria que era de 1.495. Hubo 36 non placet y 8 votos nulos y un altísimo número de votos iuxta modum: 781. Por tanto este capítulo tendrá que volver a votación posterior, una vez que se estudien los 781 modos, y se presenten al aula como posibles enmiendas o se rechacen razonadamente.

Tarea ardua y difícil para la Comisión de Liturgia. ¡Los “modos” son la cruz de las Comisiones! Después del 14-x-1963 en que se votó, sin obtener suficientes votos positivos el capítulo II de Liturgia, siguió votándose parte por parte cada capítulo restante del esquema de Liturgia.

Siguió una etapa en que no vuelve al aula conciliar el tema de Liturgia: era el tiempo de estudio de la Comisión de todos los iuxta modum marcados por los Padres. Al fin en la 68ª Congregación general (15 de noviembre 1963) se retoman las votaciones sobre el esquema de Liturgia.

¡Ha sido un estudio «vere egregio» de la Comisión litúrgica!

El Secretario General recuerda que en su día fueron votados todos y cada uno de los capítulos sobre la Liturgia. Que todos los capítulos obtuvieron el número de placet suficiente para quedar aprobados, menos el capítulo II y III, que obtuvieron un número tan alto de «modos» que no se pudo obtener la mayoría de votos positivos requeridos. Por tanto van a ser ahora examinados «tales modos», que han sido exhaustivamente estudiados y ponderados por la Comisión de Liturgia, para ofrecer un nuevo texto de estos capítulos a la consideración y estudio de los Padres para la correspondiente nueva votación. La Comisión ha estudiado todos los modos, aunque hubieran sido propuestos algunos de ellos por un solo Padre conciliar, con el fin de dar respuesta suficiente a todos y cada uno de los Padres. ¡Ha sido un estudio «vere egregio» (arduo) de la Comisión litúrgica!, dice el Secretario General.

El 18 de noviembre 1963 (69ª Congregación General) el Cardenal Lercaro presenta el trabajo realizado y «espera la Comisión que con ello se llegue al final de este camino». El Cardenal desea que el día 22 de noviembre, cuatro días después, y día de Santa Cecilia, todas las votaciones estén concluidas, pues ese día se cumplen 60 años del documento de S. Pío X, que puede ser considerado como el comienzo del camino del movimiento litúrgico.

4.3. Los modos del capítulo II: Del Sacrosanto Misterio de la Eucaristía

La votación del día 14 de octubre 1963 se refería al capítulo II en su integridad. Ya se dijo más arriba que hubo 781 votos iuxta modum. El Relator dice (20 noviembre 63) que son muchos los modos repetidos por lo que en realidad sólo quedan 105 modos para su estudio. Otros modos son muy parecidos en su contenido y se agrupan en una sola respuesta.

De todas formas hay tres cuestiones que se proponen expresamente al voto de todos los Padres, aparte de pedir el voto sobre las respuestas dadas a todos y cada uno de los votos, entregados por escrito a los Padres.

Dos cuestiones (sobre la concelebración y la comunión bajo las dos especies), y otra sobre el uso del idioma vulgar en la misa se someten expresamente a los Padres. Expone como Relator todos estos modos y las respuestas dadas por la Comisión litúrgica el obispo de Mallorca, Mons. Enciso.

¡Los Padres aplaudieron!

Sobre el «modo» referente a la concelebración, el resultado fue de 2.057 placet y 123 non placet; sobre el «modo» referente a la comunión bajo las dos especies: 2.047 placet y 131 non placet; y en cuanto al «modo» sobre la lengua vulgar: 2.014 placet y 128 non placet.

Se vota el capítulo II íntegro: Son 2.152 votantes; fueron placet 2.112 y 40 non placet. ¡Los Padres aplaudieron!

5. Votaciones sobre el capítulo III de Liturgia

5.1. También tuvo la misma andadura del capítulo II; necesitó el estudio, por parte de la Comisión, de los «modos» propuestos en la votación sobre el capítulo entero.

El día 15 de octubre 1963 (48ª Congregación general) se realizaron las primeras votaciones sobre este capítulo 3º: De los demás Sacramentos y Sacramentales.

En total se proponen por la Comisión de Liturgia 10 enmiendas tomadas de las intervenciones de los Padres en la discusión del tema durante el primer periodo del Vaticano II.

Las 10 votaciones oscilan entre 2.259 y 2.100 Padres votantes; y los resultados están entre 2.224 placet cuando más, y 1.673 placet en la de menos votos; y entre 12 non placet cuando menos, y 247 y 607 las dos veces de mayor cantidad de non placet.

5.2. La votación sobre el 3er capítulo entero se realizó el 18 de octubre 1963, con este resultado: votantes 2.217; de ellos votaron placet 1.130, y non placet fueron 30 votos, y 3 votos nulos. Lo que realmente resultó raro fueron los 1.054 votos «placet iuxta modum». Tal voto en principio es positivo pero al ser iuxta modum no se contabiliza entre los simplemente positivos (placet). Por tanto este capítulo 3º también tendría que volver al aula posteriormente.

De las enmiendas, comento brevemente las dos que tuvieron más votos negativos (247 y 607); la votación siguiente en votos negativos descendió a 50.

La enmienda 6ª fue en relación con el Sacramento de la Unción de enfermos: 247 Padres votaron que no se reiterara durante la misma enfermedad, para que el Concilio no entre en cuestiones de opiniones distintas entre teólogos.

De mayor cuantía fue el voto negativo a la enmienda 9ª. Se deseaba añadir, al hablar de los sacramentales: Provéase para que ciertos sacramentales, al menos en especiales circunstancias y a juicio del Ordinario, se puedan administrar por laicos. La votación tuvo 607 votos en contra. Esta votación se efectuó el día 17 de octubre 1963; sus resultados se leyeron ese mismo día al final de la mañana. Realmente aún no se había profundizado en el tema del sacerdocio común, por el bautismo; era el punto sobre el que esos días hablaban los Padres en el aula.

5.3. El capítulo III de Liturgia de nuevo vuelve al aula.

Una intervención del Secretario general, Monseñor Felici, unos días antes (el día 15 de noviembre 1963; 68ª Congregación general) pone de relieve el trabajo arduo de la Comisión de Liturgia y a la vez la delicadeza y rigor del estudio con que se abordaba en el Concilio cada detalle por mínimo que fuera.

Se desea una gran trasparencia y también se expresa la intención de conseguir unanimidad en el mayor grado posible

Dice Monseñor Felici: La Constitución sobre la Liturgia ha sido aprobada, capítulo por capítulo, en sus respectivas votaciones con una amplia mayoría, excepto el capítulo II y iii, en los que —aunque no hubo votos negativos suficientes- sin embargo hubo un alto número de votos con «placet iuxta modum». Pero aunque se sometan a votación cada uno de los «modos» del capítulo II y iii en su momento, la Comisión quiere someter a la Asamblea, el resultado de su estudio a los «modos» de los demás capítulos, que —aunque ya están aprobados- se desea que aquellos Padres que propusieron modos (o variantes) en esos otros capítulos de la Constitución de Liturgia, vean que han sido estudiados y, si los Padres en plenaria lo desean, pueden aceptarse tales modos haciendo las oportunas incorporaciones o supresiones al texto definitivo. Con ello se desea una gran trasparencia y también se expresa la intención de conseguir unanimidad en el mayor grado posible.

Por ello se entregó a los Padres un librito (con estos modos de los capítulos ya aprobados) por si el pleno en votación sugería alguna modificación.

Los modos referentes al proemio y al capítulo I fueron aprobados en la sesión 69ª (día 18 de noviembre 1963) por 2.066 placet, contra 20 non placet; por lo que «iterum» (otra vez; de nuevo) era re-aprobado el capítulo 1º.

El día 21 de noviembre 1963 (72ª Congregación general) se explica el resultado del estudio de la Comisión que quedó resumido en 94 cuestiones, en relación con el capítulo III, sometiendo a votación la ampliación del uso de la lengua vulgar en la administración de los sacramentos.

Los tres modos sometidos a votación fueron aprobados con amplísima mayoría; sólo el referente al uso más extenso de la lengua vulgar tuvo 335 non placet. Pero ¿ese voto tan alto provenía sólo de los que defendían seguir aún «en latín» o también de quienes deseaban ampliar aún más el uso de las lenguas vulgares?

El capítulo III en su totalidad fue entonces de nuevo sometido a votación (21 de noviembre 1963). De 2.031 votantes, 1.999 votaron placet, y 29 non placet.

6. El resto de capítulos (4º a 7º) de la Constitución de Liturgia

El primer fruto maduro del Concilio
6.1. Igual que el capítulo 1º, que ya fue aprobado en 1ª vuelta, también obtuvieron una aprobación total en lo referente a los «modos» (como se dijo antes), que por delicadeza fueron atendidos y respondidos a pesar de que no era necesario, pues cada capítulo en su integridad había sido aprobado, como también había sido el proemio y capítulo I.

6.2. Estos resultados, que son la expresión del primer fruto maduro del Concilio, merecieron un encendido elogio del Cardenal Tisserant, Decano y primer miembro del Consejo de Presidencia. Su intervención tiene 16 líneas y por cuatro veces es aplaudido. Los Padres estaban realmente alegres: el primer barco había llegado a buen puerto, aunque ciertamente había atravesado alguna que otra borrasca.

El primer barco había llegado a buen puerto
La primera gratitud fue a la Comisión; pero resaltando en público a quien fue nombrado Presidente de ella, Cardenal Larraona; y un recuerdo emocionado al Presidente de la Comisión Preparatoria, ya fallecido, el Cardenal Gaetano Gicognani «que sagaz y prudentemente» preparó el esquema. Y, por fin, a todos los relatores y miembros de la Comisión por su denodado y rápido trabajo.

6.3. Como un eco de estas palabras, 25 años después, el día 4 de diciembre de 1988, día en que fue promulgada en 1963 esta Constitución de Liturgia, Juan Pablo ii publicó una Carta Apostólica sobre tal efemérides. Es precioso leer en esta carta:

Existe un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia.

No tenía miedo Juan Pablo II a decir que la Liturgia había sido renovada y que esa liturgia renovada era causa de renovación para la vida de la Iglesia. Y aunque en ese camino, entonces de 25 años, haya habido dificultades, el Beato Juan Pablo II dice allí mismo que:

Conviene dar gracias a Dios por el paso de su Espíritu en la Iglesia, como ha sido la renovación litúrgica. Juan Pablo II concluye: Parece llegado el momento de dar nuevo vigor al hálito que empujó a la Iglesia cuando la Constitución sobre la Liturgia fue ... promulgada (...) El grano sembrado tuvo que soportar el rigor del invierno, pero la semilla ha germinado y se ha hecho árbol...

Releer a los 50 y a los 25 años el documento conciliar y la carta de Juan Pablo II puede hacernos revivir que

La Liturgia es «fuente y culmen» de la vida de la Iglesia.

7. Los Relatores del esquema de Liturgia

Volviendo atrás en el tiempo, los Padres conciliares votaron el 14 de noviembre de 1962 la propuesta que hacía el Cardenal Decano, Monseñor Tisserant; fue favorable la votación a esa propuesta en que se pedía a los Padres: a) si aprobaban los criterios que inspiran el esquema de Liturgia; y b) consecuentemente, si se aprueba lo anterior, en cuanto es un placet a las líneas generales del esquema, si también aprueban los Padres que la Comisión conciliar pueda ir presentando las enmiendas que sean oportunas de acuerdo con lo ya dicho por los Padres en sesiones anteriores sobre cada parte o capítulo del esquema.

Por ello, la Comisión Conciliar comenzó a trabajar intensamente pero sobre todo con el respaldo de toda el aula manifestado en la votación de la propuesta del Cardenal Tisserant.

Es curioso que, tras los pertinentes estudios en la Comisión de Liturgia o en la correspondiente subcomisión, sea precisamente el Cardenal Lercaro quien interviniera por primera vez como Relator que exponía el fruto de los trabajos de la Comisión y de las subcomisiones, el día 17 de noviembre 1962 (xxi Congregación general). No es la única intervención del Cardenal Lercaro, actuando como Relator y recibiendo en las actas el título de Presidente de la Comisión de Liturgia. El Cardenal Larraona y el Secretario, Fray Antonelli, pasaron a otra línea de pensamiento o fueron desbordados por el trabajo a realizar. Pero no deja de ser sintomático que el propio Pablo vi que, como Cardenal tuvo una intervención el 22 de octubre de 1962 muy laudatoria al esquema de Liturgia entonces presentado, que consiguió que al fin se hiciera la votación de si se aceptaba el esquema entero como base (o sea, consiguió que expresamente constara el no rechazo de los Padres al esquema completo) y que ya como Papa, el 4 de diciembre 1963 promulgara el texto definitivo, fuera también el que intuyera que era necesario quitar frenos a la Reforma de la Liturgia.

Por ello creó el 5 de marzo 1964, cuatro meses después, un Consilium presidido por el Cardenal Lercaro, para aplicar la Constitución sobre la Liturgia, organismo distinto de la Congregación Vaticana correspondiente, que seguirá presidida por el Cardenal Larraona.

Es un hecho sintomático de la valentía y a la vez prudencia con que se desea recorrer el camino de la Reforma Litúrgica.

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Esta entrega no contiene Reportaje gráfico con crónicas de Martín Descalzo.
La próxima entrega incluirá las crónicas del 14 al 23 de noviembre de 1962.