Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundaci髇 Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Cada hombre es un sistema planetario de vocaci贸n, aspiraciones e ideales, girando en torno al astro del coraz贸n que las calienta y vivifica»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Del diario de San Jos茅

Est谩 pr贸xima la Navidad. Hoy ofrezco este trozo de los escritos de Lolo en 1962. Prefiero en esta ocasi贸n no hacer comentario.

La ternura, y profundidad, le hacen ser una verdadera p谩gina m铆stica. El coloquio de Jos茅 con el Ni帽o; la 鈥渃ercan铆a cercana鈥 de la Madre-Virgen鈥 En fin, dejo cualquier comentario para no estropear esta delicia de escrito de Lolo, del Beato Manuel Lozano Garrido.

Rafael Higueras 脕lamo
(Postulador de la causa de Canonizaci贸n de Lolo)

Os digo que fue como si el cielo bajara y se posara lentamente

Manuel Lozano Garrido
Prensa asociada. 21 diciembre 1962

(Del diario de Jos茅, artesano de Nazaret)

Ni Jos茅, ni luego Cristo, escribieron nunca ni una jota, sino que hablaron con ese otro lenguaje sin equivocaci贸n que constituyen los hechos. Sin embargo, y en aquellos d铆as de Navidad, Jos茅 debi贸 grabar hondamente, con tinta de amor, la sublime y entra帽able historia de la que le hab铆a tocado ser uno de los protagonistas. Algunas de aquellas l铆neas, tal vez las m谩s peque帽as, pudieron ser las que siguen.

D铆a 20. Nos vamos. Desde luego tengo una mujer que es oro de la corona de Yahv茅h. Resulta que anoche, al salir de la sinagoga, me acerco a un corrillo y noto que estaban los 谩nimos como la yesca. Todo lo trae la dichosa orden del Gobernador para censarnos. Estos romanos lo quieren saber todo. Lo malo es que no hay m谩s remedio que entrar en el aro de las listas, pero le vamos a hacer una jugarreta que nunca se les olvide: 驴Empadronamiento...? Bueno. Pero a nuestro modo: yendo al lugar de origen, y de esa manera los caminos van a ser peor que una manifestaci贸n.

Empec茅 a tantear la cosa, mirando a Mar铆a de reojo, y me sale con que ya tiene liados los petates y hasta me ense帽a un caj贸n聽 del taller, vac铆o de herramientas, y donde ten铆a puestos los pa帽ales y las fajas del Ni帽o. Se enter贸 de todo cuando fue a comprar levadura para el amasijo.

Saldremos despu茅s del canto del gallo, al clarear.

D铆a 23. Estamos casi en Betel, en lo alto de la monta帽a. Echamos por聽 aqu铆 porque en el聽 camino聽 del Jord谩n hay tantos ladrones como 谩rboles. Sin ir m谩s lejos, a Eliazar, el aladrero, lo dejaron hace poco en camiseta. De no haber contratiempo, llegaremos ma帽ana. En cuanto al alojamiento, hasta ahora聽 vamos as铆, as铆...; pero menos da una piedra. Peor es hoy, que hay que dormir al raso. Por lo mismo de los rateros, nos hemos unido a varios grupos de pastores, viajeros y trajinantes, y tambi茅n vamos a hacer corrillo con los ganados. A m铆, que me roben, me trae sin cuidado, porque no tengo nada; pero eso de que me toquen a Mar铆a... vamos, 隆eso nunca!

Tiene gracia la gente linajuda. C贸mo va de estamp铆a por los caminos. Les parece que si no comen recostados en los divanes y en bandejas de plata se les caen los anillos o se les agua la sangre de David.

D铆a 24, 8 tarde. Estamos en Bel茅n. Iba a decir que qu茅 descanso, pero me duelen los pies de tanto pasar callejones y de ir tropezando en los guijarros. Y si es el coraz贸n... A ver si aclaro bien esto. No es que a m铆, -a nosotros -, nos hayan echado de Bel茅n con cajas destempladas. Ni una voz fuerte, ni un portazo, ni 鈥渦n ah铆 te pudras鈥. Vamos por partes. Primero est谩 lo de Mar铆a, que 鈥搈e da escalofr铆o-聽 se le acerca la hora. Las casas de Bel茅n no tienen m谩s que una habitaci贸n y a ver quien guarda all铆 tan dulce y maravilloso recato. Luego viene lo del albergue que hay a las afueras para los reba帽os y los mercaderes. Peor que peor. All铆 hay que hacinarse al raso y dormir revuelto con las caballer铆as, los corderos y los mercaderes, soportando olores y, lo que es peor, tratos, conversaciones, palabrotas y rencillas. Mar铆a y yo queremos que acabe limpiamente ese arco iris que empez贸 a levantar el arc谩ngel San Gabriel. La verdad es que hay tambi茅n unos cuartuchos que se abrir铆an al m谩gico conjuro de las monedas.

Esto de la pobreza conviene dejarlo clarito. A m铆 no me faltan rea帽os para amasar un capitalejo. Tengo las espaldas anchas para la carga y el esfuerzo y ninguna noche me voy a la cama sin apurar el valor y el deber de la fatiga. A Mar铆a ahora, y al Ni帽o despu茅s, no le faltara nunca ni una cazuela, ni una t煤nica, ni un pedazo de pan moreno; pero el camino celeste hay que gan谩rselo con los lomos bien ce帽idos, apurando la l铆nea de las cosas necesarias, sintiendo que el pueblo se hace m谩s rico en la medida en que nosotros nos hacemos m谩s pobres. 驴Qu茅 pasa聽 all铆 en Jerusal茅n? Pues que todo son alardes de filacterias y diezmos del comino, y luego 鈥渓os hombres de Dios鈥 se confunden con los dominadores en eso de hacerse piara de lujuria y barrigas de tambor.

Confieso que nunca he sudado tanto con el cepillo como esta tarde en la busca de la posada. Sin embargo, 隆ojo!, Jos茅: no pongas聽 que has pasado angustia, porque siempre has sentido y confiado en los ojos dulces y grandes del Padre que provee y acaricia.

12 menos diez de la noche.Al final, mira que apa帽ada va a resultar la cosa. Estamos en una de las muchas cuevas que para el ganado hay en los alrededores. Me encontr茅 que hab铆a un buey guarecido, lo apart茅 un poco, saqu茅 el serrucho, charipe茅 el pesebre, le puse paja limpia y olorosa para lo que venga, y dej茅 el suelo como bandeja de fariseo con escr煤pulos. Ahora estoy en la puerta. Es de noche y en el cielo las estrellas se abren a la luz lo mismo que las yemas de los rosales por la primavera. Desde aqu铆 veo a la vez la estepa con que linda Bel茅n. Tiene a la par un algo de vida y de muerte. Es bonito ver tantas luces de fogatas de pastores como se ven en la llanura. Hasta se les oye hablar y cantar junto a la lumbre. 驴Por qu茅 odian tanto los fariseos a estas gentes sencillas con las que tienen que trabajar por fuerza para la gesti贸n de las reses del sacrificio? Yo digo que porque son como espejos en los que ellos van viendo lo que debieran ser y hacer.

Las 12. Estoy nervioso. Sobre la estepa he visto un rel谩mpago muy grande y fijo, que no se apaga. Oigo c铆taras y canciones como de miles y miles de ni帽os, pero que bajan de arriba.

Me llama Mar铆a. 隆Yahv茅h, en Ti conf铆o!

Las 12 y diez. Estoy junto al pesebre; y Mar铆a tambi茅n. Te miro a los ojos, mi Peque帽o divino, y siento que una ola muy dulce y caliente me sube hasta la garganta y se derrama por los m铆os. 驴Qu茅 has visto T煤, manecitas de n谩car y de rosas, mejillas de seraf铆n, tint铆n de sonajero, pupilas de azul de mediod铆a; qu茅 has visto T煤, te digo, en este hombre de garlopa para haberle encaramado a este clima de predestinaci贸n y de gloria? 驴Qu茅 pude hacer en la vida para merecer ver esa fuente clara de elaboramiento que Mar铆a, desde su 谩nfora virgen, derrama sobre mi cabeza? 隆Ay, mi Ni帽o, de qu茅 manera me has hecho un loquito de Ti y c贸mo te voy a tener de cerca en la carpinter铆a hasta que seas un hombre y te nos vayas luego para construirle a todos en el alma el alero de la salvaci贸n...!

D铆a 25. Estuvieron aqu铆 los pastores. 隆Y cu谩ntos...! Estas gentes se parecen a m铆 en lo de las pocas palabras. No hab铆a quien los sacara del 鈥淓a, que estuvieron los 谩ngeles y hemos venido...; a ver lo que se necesita...鈥. Empe帽ados en besar al Ni帽o, aunque no hab铆a uno que no le pinchara con la barba. Estaba tan cerca que, cuando le rozaban con los labios, les notaba como si de golpe fueran pasando de zagalones聽 a chavales de mantillas. Luego dicen del dinero... ; pero 驴qui茅n le pone precio al cari帽o que han amontonado aqu铆 los rabadanes?

De lo que trajeron le he guardado al chaval un zurr贸n de piel para cuando sea mayor y se vaya al desierto a hacer penitencia.

Cuarenta d铆as despu茅s. Paramos ya en una casa de Bel茅n y esta ma帽ana hemos ido a lo de la Purificaci贸n. Como con todo lo de Jes煤s, pasan unas cosas tan maravillosas que se me pone el vello de punta. Ea, y no me acostumbro; soy as铆 de torpe.

Las dos t贸rtolas del rescate nos han costado cinco ciclos, como unos veinte jornales de los que me salieron estos d铆as. 驴Mucho? 隆Que no!. Mar铆a y yo miramos a las hermosas pupilas del Padre que nos protegen desde arriba y el sudor de los jornales se empeque帽ece y empeque帽ece hasta hacerse un grano de mostaza para lo que el Ni帽o merece.

Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
Beato Manuel Lozano Garrido, 23/12/2011