Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Mi sed es de Ti, Señor, ¿por qué has de darte siempre con cuentagotas?»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

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Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

Diario de un enfermo. Enfermos misioneros nº 53, Diciembre 1960

Dios habla todos los días.
Diario de un enfermo

Manuel Lozano Garrido
Enfermos misioneros, nº 53. Diciembre 1960

COMPLEJO DE ALTURA

Día 10.- Hoy es el primer día solemne del invierno. La inauguración oficial la ha hecho la presencia de la camilla. Tibia, acogedora, su llegada ocasiona una dictadura de colocaciones. Para calentarme, por ejemplo, he de dar un giro hacia dentro al sillón, lo que supone una despedida al entretenimiento de los balcones. En cambio, el contrapeso lo tengo en la situación más alta del asiento, lo que supone una lente nueva de las personas, en la que juega mucho la visualidad y el optimismo. Ahora, se sientan todos alrededor de la mesa y yo deletreo ya ese otro lenguaje de las caras y las expresiones. Dios es bueno y provee las mutilaciones accidentales que trae consigo la invalidez.

FRANCÉS Y BILLETES

Día 11.- Al fin he recibido el giro que esperaba. Por cierto que, cuando el cartero vino, como es de confianza, pasó sin avisar. Como yo ensayaba la pronunciación del francés, hizo un guiño: «¿Para qué querrá el francés este hombre –pensaría-, que tiene un pie aquí y otro en el otro mundo?». Hay otros que, en cambio, hablarían de un ejemplo de laboriosidad, cuando nada hay más fácil para explicarlo que las inclinaciones personales y el espíritu de curiosidad. Yo, concretamente, la gocé aprendiendo y creo que disfrutaría hasta con un tratado de Álgebra.

Por cierto que, cuando el cartero me va entregando las estampillas, yo tengo una sensación que le gana en asombro a su sorpresa del francés: por primera vez en mi vida soy dueño de un billete “verde”. ¡Mil pesetas juntas! Gracias, Señor, por esta alegría del aprendiz de comercio que lleva a casa el primer sudor de su frente.

VERANILLO EN INVIERNO

Día 12.- Ahora, cuando me rozan al lavarme, siento una punzada en los cartílagos de la nariz y de la garganta. El médico dice que es la artritis, que anda por el tejido colágeno. Así, hemos pensado poner en marcha un tratamiento de cortisona que debe durar varios meses. Como hace frío y la medicación produce calor, me encuentro que, por lo pronto, se me soluciona un problema importante: el de las bajas temperaturas. Salve, pues, pequeño tesoro de calefacción, espantapájaros del fantasma de las pulmonías.

JUEGO DE CARTAS

Día 13.- El correo puso hoy dos cartas sobre el tapete. Dice una: «Trabajo con un matrimonio que, como están solos, se gastan el dinero en mantener a un montón de animales: tres perros, dos gatos, dos loros, siete pájaros, etcétera. Hay que darles bistecs, leche, bizcochos, huevos, miel y otras zarandajas».

La otra ha sido escrita desde un sanatorio: «Llevo ya doce años aquí y, créeme, no es fácil hacerse a la ausencia de un ramalazo de ternura. Lo que más duele es eso y el frío. No tenemos calefacción, claro, pero tampoco cabe el recurso de una bolsa de agua caliente cuando hacen la cama, porque al director se le han metido los copos de nieve por entre las cuentas de administración».

Señor, te pido un juego de naipes: baraja estos dos sobres y que se fundan la soledad de los dos viejos y el ansia de cariño de seres que tienen tu marca de Redención.

MÁS SABE EL DIABLO…

Día 14.- Ha habido que bajar la dosis de cortisona porque me produce insomnio. A esto de no dormir, nunca le voy a dar con la triquiñuela. Desde contar corderos, lo he ensayado todo. Verdaderamente hay una cosa que da resultado: rehuir todos los pensamientos, pero ¿quién desaprovecha las ideas que quieren iluminarnos a media noche? ¡Ay, diablo, diablo, cómo recolectas al día siguiente, en el cansancio, tu negra sabiduría de viejo!

CICLÓN

Día 15.- Los niños queridos, los niños temidos. ¿Por qué esta lucha entre besar sus frentes y poner un muro de ladrillos ante sus cuerpos, lanzados arrolladoramente sobre mis pies?

CRISTO DE RODILLAS

Día 16.- Cuando don Rafael empezó a traerme la Comunión, yo veía cómo le preocupaba la manera de meter la forma por lo que apenas era como una débil ranura de alcancía. La solución la halló poniéndose de rodillas. Sin embargo, no lo puedo evitar; la evidencia de un Cristo humillado me produce una tremenda congoja. Yo le quisiera triunfal y no en esa afrenta.

El hecho de que el dolor sea una instrumento de Redención, querido por Dios, no debe llevarnos a una fórmula de impasibilidad en Él para con nuestro viacrucis. Ahora, cuando yo siento que en la rodilla me trastean como cincuenta navajas cabriteras, hay que creer que el dulce Cristo está también ahí, crucificado, y que serían fáciles de leer en su cara las contorsiones de mi rostro. En el D. Rafael que se arrodilla, lo que hay son las palmas agujereadas de Cristo y un pedazo de nuestro corazón que sangra y que llora en Él.

MARAÑAS

Día 17.- Sigo con el insomnio y, además, noto en los ojos como si se me antepusiera una red de pescar. No, esto no parece ni nervioso ni producto de un tratamiento de cortisona. ¿Será la anemia? El médico…, que venga el analista.

JEROGLÍFICO

Día 18.- Cuando me levanto, todas las mañanas aspiro a estar lo más cerca posible de la alegría. Y Dios, que siempre tiene un billetero a mano para regalar a hombres-niños, está en ese gusto y a cada hora me enristra la alegría a los pies del carrito como si fuera un perro de lazarillo. Pero a mí me dan miedo tantas satisfacciones como han venido de golpe. Me remuerde disfrutar anticipadamente lo que corresponde a una gloria futura. «Dios mío -le digo- ¿por qué este capricho de meter tantas campanas en un día y la abstenía, en cambio, de tanto tiempo? Tú lo has de entender, yo me limito a cerrar los ojos y cualquier día pones la solución como viene en el periódico la clave del crucigrama del día anterior».

OPERACIÓN SANGRE

Día 19.- Análisis. Hasta las doce, en ayunas. Hoy viene un analista que no conoce el truco de sacarme toda la sangre de una oreja. Tendré que repetirle vanamente mis argumentaciones: que si las venas no hay quien las pille con esta postura, que se escapan como trozos de goma; que apenas si darían dos gotas de sangre. En efecto, se lo digo y me arguye que él pincha cincuenta veces al día. Empezamos, pues. Dice que necesita siete centímetros. Al tercer pinchazo, ya bastaría con cuatro. Van siete; suda. Pregunta por los pies; nada. Al fin, la oreja… y sin el truco. Sobre el cristal, solo dos gotas se planchan con aire de trofeo.

(¿Por qué siempre oírnos como si estuviéramos aniñados y temblorosos ante el dolor?).

UN REGALO DE ORO

Día 20.- María Luisa es pobre, solemnemente pobre, bienaventuradamente pobre, pero ella nos quiere y de vez en cuando quisiera hacernos un regalito. Es carmelita, la quintaesencia de la pobreza evangélica. Pero María Luisa dio hoy con un truco para obsequiarnos. Como ha estado de sacristana, ha ido guardando los recortes de las formas y ahora nos los manda metiditos en un sobre. Nosotros hemos ido tomando temblorosamente el filón de esas obleas porque en ellas está el maravilloso fruto de la santidad y de la pobreza.

ANEMIA

Día 21.- A las seis, el resultado del análisis. Y sí, la anemia: 2.200.000. El médico que, ¡hala!, otra vez con el hígado, el hierro y las vitaminas. Las recetas hacen montón más rápidamente que las hojas que yo escribo para un libro.

DESAHUCIO

Día 22.- Me ha escrito el abogado de la arrendataria de la casa, que ya nos despidió antes. Habla de un posible arreglo amistoso. Resulta que el «arreglo» no es otro que el de contratar yo un camión y salir disparado con los muebles. Así, cualquiera. De lo contrario dice que iniciará el proceso judicial. Fuerte viene. Yo tengo una vivienda solicitada, pero hablar de esto es pensar en Jauja. También digo lo de mi mala suerte, pero por primera vez pienso en que me va a tocar el sorteo. Lo que ahora anda en litigio es la Providencia de Dios y, amigos, lo de «el pan de cada día» es una cosa muy seria.

PROBLEMA

Día 23.- Sobre la mesita hay siete medicamentos para tomar. Tres de ellos son en ayunas. Bueno, es lo que yo digo: en ayunas-ayunas será uno, porque desde el momento en que tome el primero, lógicamente, ya no estoy a dieta.

Beato Manuel Lozano Garrido, 01/07/2016