Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La felicidad es una activa, sencilla y esforzada germinaci贸n interior que hay que fructificar con luz y renuncia, sol, heridas y sobre todo con la petici贸n humilde del riego a quien vela por nosotros.»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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El Bautismo, un sacerdocio con chaqueta

Ni sensacionalismo, ni trabalenguas: lo que puede un Sacramento.

Manuel Lozano Garrido
Signo (sf)

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Y vino Miryam. Hace cinco d铆as, cuando apenas naci贸, yo fui hacia el mois茅s con las personas de respeto -tengo diecinueve a帽os- para conocer la nueva ramificaci贸n de la familia. Ahora no s茅 si fue aquella carta de juguete, de fracciones tan pulcras o el cansancio que se filtraba por entre la sonrisa de mam谩, lo que me empuj贸 a una de tantas corazonadas. Y como lo pens茅 lo dije: “Yo鈥, si te parece.., quisiera ser鈥 la madrina de Miryam”.

LOS NI脩OS DUERMEN DE LADO

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El susto me lo dio don Anselmo, el p谩rroco. Yo desde el principio, asum铆 bien el papel y empec茅 a repasar el manual de puericultura. Cuando estaba en eso de que a los ni帽os hay que acostarlos de lado, entr贸 y vino hacia m铆 con una leve sonrisita: “Esta bien, amiga, eso de aprender lo de los piquitos; pero 驴te has enterado ya de la tremenda responsabilidad que contraen los padrinos? Si me meti贸 los monos, ahora ya no me pasa de “pe” a “pa” he le铆do libros sobre el Sacramento y ya estoy en el mismo centro de todo ese recurso maravilloso con que Dios ha enriquecido nuestra propia esencia. A la pila bautismal yo he acercado a Miryam de la mano de toda esa simbolog铆a apasionante que atesora el rito cristiano.

El C脕NCER SE CURA

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Siempre me supo a rareza eso de que los ni帽os no se les bese antes del Bautismo. Ahora ya, de pasada, quiero dejar una rectificaci贸n, porque s茅 que entre el ni帽o que sale de una casa y el que vuelve se帽alado con el crisma hay toda la distancia de una simple creaci贸n de Dios a un hijo suyo entra帽able. Objeto de creaci贸n es tambi茅n la piedra, el siervo, la planta y las estrellas, como Ramonchi y yo, aunque a nosotros nos qued茅 la diferencia del alma. S铆; no somos m谩s que creaci贸n, y el beb茅 que inicia los balbuceos hereda, bajo la piel, las ramificaciones de un mal que tiene el infecto origen del pecado. El Bautismo es como pasar la esponja por un encerado repleto de trazos; y, m谩s, como volver los tejidos de un c谩ncer a la gracia fresca de su palpitaci贸n original, de su estreno. Yo mir贸 al Bautismo y no dejo de pensar en aquella carne desarticulada, desintegrada, de L谩zaro, hediendo ya, y de pronto siento como el afluir de una presa que estalla y la descarga de una batuta que vuelve por el ritmo antiguo y la armon铆a vital. Porque el Bautismo es una curaci贸n humanamente imposible, y, m谩s que una curaci贸n, una resurrecci贸n sin cortapisas. Con la restauraci贸n, el Sacramento nos acerca el derecho de llamar Padre a Dios y el gozo de 茅ste al vincularnos como hijos. 隆hijos de Dios!; 驴no es un beneficio que desborda la fantas铆a? Por eso me abstuve de besar a Miryam, pero he de confesar que hubiera sentido un gran placer cambiando la gorra del pobre taxista por el casco y las gafas de un Fangio.

EL AGUA

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Me alegra ahora la confirmaci贸n de un presentimiento. Cuando vienen los d铆as de lluvia y mis hermanitos se aburren no saliendo de casa, uno de los juegos que improvisamos suele ser el de “A m铆 me gustar铆a ahora鈥” Por ejemplo: Mateo sue帽a con guiar un tren de los de verdad a toda m谩quina y de pronto echar铆a bien los frenos. Maribel sigue con la ilusi贸n de ponerse los tacones. Y Juan, el gordinfl贸n, no cambiar铆a su escudilla de chocolate con picatostes ni por una gran tarta de fresas. Yo ser茅 rara, pero siempre he sentido un placer insuperable ante un vaso de agua limpia, sin cloro, de esa que la miras al trasluz y le da a lo que hay detr谩s como una emanaci贸n de luces fant谩sticas.

Sin embargo, lo sorprendente para m铆 ha sido descubrirle al agua la llave de los dominios espirituales. Siempre ser谩 un misterio esta dependencia con que Dios se ata a las cosas materiales: el pan y el vino, en la Eucarist铆a, y unas meras gotas de liquido, en el Bautismo. Por lo pronto, ellas nos recuerdan los instrumentos que condicionan nuestra salvaci贸n, la catapulta para la eternidad. No en vano se ha escrito que “el Esp铆ritu de Dios flota sobre las aguas”, el liquido es la premisa de la vida espiritual, como tambi茅n lo es, al alim贸n, la fe. Para los Ap贸stoles urg铆a el mandato de derramar el agua, mas tambi茅n s贸lo “a los que creyeran”, a los que manifestar谩n deseos de entrar en el campo de la espiritualidad. Por la chiquitina, esta petici贸n la hacemos sus padrinos.

DIA “D”, HORA “H”

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Hoy me he llevado al segundo rapapolvo de don Anselmo. Calcul茅 cuarenta minutos para la mantilla, y luego yo no tuve la culpa de que se encasquillara la cremallera del traje. Por a帽adidura, ca铆a un buen “chirimiri” y 茅l acus贸 el impacto en el mismo dintel. La verdad: confieso que esperaba encontrarle all铆, porque se que el rito del Bautismo tiene una iniciaci贸n exterior, al margen de la comunidad congregada. El hombre de roquete que sale a la plazuela se adelanta con toda la en茅rgica significaci贸n de un comando de Dios. Ante la filigrana de nuestras catedrales o la humilde linea de las parroquias de pueblo, se libran las primeras escaramuzas de la m谩s fant谩stica contienda, la que tiene como protagonista a esos dos colosos, que son Dios y el demonio. All铆, cada uno prepara su estrategia y dispone los tanques para ese choque, en el que no cuenta el armisticio. Una y otra vez se luchar谩 con encarnizamiento, pero el fruto de la victoria no admite limaduras. Por lo pronto, al principio, Sat谩n ya ha hecho la rebati帽a a que a que le da margen la culpa original. En nombre de Dios, el sacerdote da, al aire libre, el primer envite. El contacto con el futuro cristiano se cumple bajo una tenaz conminaci贸n al enemigo, para que se rinda. Es como el bombardeo previo a una gran operaci贸n, que machaca y machaca las posiciones clave. Al ni帽o, como primera providencia, se le facilita la Cruz en el pecho, los ojos, las espaldas, que es el s铆mbolo de la victoria y como una coraza para el combare que ha de continuar por si mismo; se le reviste de 贸leo. La sal, tambi茅n, es como un preventivo de corrupci贸n. Pero lo impresionante es esta imprecaci贸n continua a Satan谩s, que se va intercalando, como una pasada en cadena de bombardeos que buscan el “K.O.”

UNA CHICA DE PROVINCIAS

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 A Matilde, la “chacha”, lo de las inyecciones le saca de quicio. Ella dice que no, y que en su tierra “es malo”. Cuando tuvo la “asi谩tica”, fue una escena embutirle la penicilina. Al pasarle el algod贸n, de los gritos que daba, subi贸 el portero, con la mosca de lo de Jarabe. Yo le insist铆a en que aquello s贸lo era operaci贸n de limpieza.
Con la fase preliminar del Bautismo pasa algo as铆: 煤nicamente es un acto de neutralizaci贸n. Lo positivo, la ocupaci贸n, viene despu茅s. Aqu铆 es nada menos que la incorporaci贸n efectiva de un ser a la familia cristiana. El t铆o Gonzalo y yo somos las personas que le acreditan. Con nuestro aval, el sacerdote da ya la mano al bebe y le pasa al interior, donde se ultima la “operaci贸n familia”. Cuando el agua cumpla el ciclo de la ceremonia, a nosotros nos inundar谩 el gozo de contar desde ese momento con un hermano de la misma palpitaci贸n espiritual. Nunca, como ahora, estar铆a justificada una alegr铆a de cristiandad. Por eso, la Iglesia da el ejemplo volteando sus campanas. A Miryam le cae tambi茅n con el agua, algo mejor que un buen pellizco de loter铆as:聽 el pleno uso de sus derechos de cristiana. El Sacramento concede un sacerdocio de colaboraci贸n; la ventaja, como si dij茅ramos, de ser otros curas m谩s, pero, con chaqueta. En la misa, en la liturgia, oficia un hombre a quien se ha consagrado como mediador entre Dios y nosotros. Pero el culto es tambi茅n una participaci贸n colectiva, en la que cada seglar tiene su hueco. Nosotros, pues, tambi茅n colaboramos en la grandeza del oficiante. Por eso, a la obra del agua se la redondea con la unci贸n del 贸leo.聽 El aceite, santificado en la tarde del Jueves Santo, nos alcanza con toda la ambici贸n de transformarnos en otros Cristos; de, c贸mo 脡l, ungirnos reyes y sacerdotes. La se帽alizaci贸n es definitiva. Por eso, el Bautismo tiene “car谩cter” y, como el fuego, nos marca de un modo inapelable.

TRES SENTIDOS M脕S

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Yo creo que el cielo tiene que ser algo as铆 como darle a una, de improviso, uno, dos o tres sentidos. Por lo pronto, ya se que el Bautismo, aqu铆, nos abre las pupilas a un cosmos maravilloso e insospechado. “Yo te signo los ojos, para que veas la gloria de Dios”. Y la gloria de Dios est谩 en su obra creadora, santificadora y redentora; en la Comuni贸n de los Santos (Francisco de As铆s, Javier, Bernardettte y Pablo, hermanos m铆os); en mi inmortalidad de dicha inacabable junto a los m铆os y la maternidad de la Virgen.

Cuando a Miryam, le echaron el agua, lo primero que hice fue mirarle mucho a los ojos. Los abr铆a mucho, mucho, a煤n con susto del fr铆o.

En realidad, el Bautismo tiene todas las caracter铆sticas de un viaje. Apenas se nos constituye cristianos, para nosotros empieza la navegaci贸n por el ancho mar de la existencia, siempre enfilando el norte de la vida eterna, a la que se transborda con la muerte. El d铆a bautismal por antonomasia es el de la solemnidad del S谩bado Santo. Pascua, precisamente, significa eso: paso, el peregrinaje del pueblo de Dios hacia la tierra de promisi贸n. Los d铆as del cristiano han de tener en lo sucesivo tentativas e intentos de zozobra. Todo un navegar de a帽os estar谩 acechado por la cat谩strofe. Es por eso por lo que la Iglesia consolida al hombre y pone en sus manos los recursos de perseverancia. La Cruz y los Sacramentos son un signo infalible de victoria. Con el cirio que ultima el rito, crepita tambi茅n la llama de una fe, que lleva invariablemente a la salvaci贸n.

MOROS Y CRISTIANOS

Cuando he entrado en casa he dicho a mam谩 la frase de ritual: “Me la diste mora y te la devuelvo cristiana”. Ella, entonces la bes贸 muy despacio y con los ojos bien brillantes. Ahora, su brote natural de vida es todo un fruto santificado por Dios.

Beato Manuel Lozano Garrido, 16/03/2017