Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundación Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«¡Ah, Amor, qué velado y que desnudo estás al mismo tiempo!»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

Laura M. Otón, IX Premio Lolo de Periodismo Joven Irene Pozo Hernández, VIII Premio Lolo de Periodismo Joven José Beltrán Aragoneses, VII Premio Lolo de Periodismo Joven Cristina Sánchez Aguilar, VI Premio Lolo de Periodismo Joven Laura Daniele, V Premio Lolo de Periodismo Joven Samuel Gutiérrez, IV Premio Lolo de Periodismo Joven Pedro J. Rodríguez, III Premio Lolo de Periodismo Joven Pablo J. Ginés, II Premio Lolo de Periodismo Joven María Gómez Fernández, I Premio Lolo de Periodismo Joven
Segunda edición del libro inédito del beato Lolo

El periódico, fuerza y esperanza del siglo XX

Los diarios sólo cubren el 25% de la Humanidad. Nada como el catolicismo puede llenar de amor ese vacío.
Un lector madrileño que hojeaba el periódico del día se ha visto gratamente sorprendido al encontrar dentro un billete de mil pesetas. La noticia, que asombra dentro de su leve y afortunada peripecia, tira a su vez del ovillo de las meditaciones trascendentes.
 
PALANCA DE COLORES
Se ha dicho, y es verdad, que la elaboración del diario que retiramos cada mañana del quiosco supone bastante más dinero que los módicos seis reales que salen de nuestro bolsillo. Bueno, el "milagro" lo explica la publici­dad, esa recuperación continua de fondos que suponen los anuncios, pero es de conocimiento que cualquier periódico, por muy buena que sea su marcha, no es precisamente un negocio equiparable al de una sociedad de petróleos, estaño o plantaciones fruteras.
 
Y sin embargo, la conquista del pedestal de la Prensa es una ambición que está hormigueando en el afán de todos los que tienen un ansia de influencia. No será un negocio redondo, pero los financieros o los grandes trusts escatiman un chelín en el coste de fabricación o los salarios y no les duelen prendas subvencionar honrosas poltronas de tinta, no digamos de los políticos. Así, por ejemplo, Rusia ha hecho "generosamente" un envío global a la India de cuatro millones de libros y al socaire de las misiones culturales llueve sobre los países africanos una catarata de publicaciones pornográficas y subversivas, incluso la famélica China continental tiene ya un bloque de tirada de doce millones de ejemplares y está muy reciente el caso ocurrido en centroamérica, donde, pensando en la escasez de periodistas con la suficiente capacidad técnica, se fundó una Escuela que habría de nutrir a todos los países de origen ibérico. El chasco vino al cabo del tiempo, cuando se descubrió en el profesorado una amplia infiltración comunista, pese al carácter apolítico de la fundación.
 
Y es que la Prensa tiene unos cimientos de líneas muy distintas a las que se trazan y amasan con billetes de banco. De aquí que el bien procure a su vez el favor de las linotipias. En 1.860 entraba en Inglaterra Denis Lañe, un indiano de regreso. Lañe cometió entonces la "locura" de tomar todo su inmenso capital que amasara en el áspero calvario que empieza en lavaplatos de un buque de emigrantes y ponerlo a la carta de un periódico, "The Universe". Lo que hizo, humanamente, fue un despilfarro, pero el empuje del cardenal Eiseman y la restauración de la jerarquía en Inglaterra tuvieron como columna a "The Universe".
 
EL MISTERIO DE LA TINTA
Uno, ahora, medita en ese mundo de contrasentidos que se apoya sobre unas líneas de plomo y la luz se hace cuando se enfocan los valores desde un ángulo distinto al de las ventanillas de banco. Pienso en el hombre, en ese conglomerado de músculos, ideas y latidos; en la riqueza de sus brazos y su corazón; en el tesoro de su inteligencia y sus sentimientos; en su libertad y su potencia de amor, de odio y de dominio; en su espíritu de grandeza o de ruina y ya, amigos, uno empieza a comprender con facilidad el tira y afloja de los despachos, la clandestinidad de las valijas o la intención maligna que culebrea sobre las platinas de día y de noche. Todos los lingotes de oro del mundo y más, puestos uno detrás de otro, en siete cinturones alrededor de la tierra no pagarán nunca el fichaje sentimental de un hombre, ni alcanzan comparación de valores con el diamante que centellea detrás de cada frente. Por eso si Balmes no creía en el triunfo de ninguna idea política que no tuviera un órgano de prensa para difundirse, un hombre de nuestro tiempo, el ex primer ministro japonés Kishi, redondeaba su experiencia con estas palabras: «cada periódico tiene detrás una mentalidad, por aquello de que cada mentalidad tiene delante un periódico. La propaganda escrita de ideas es más peligrosa que las pistolas y las bombas».
 
NÚMEROS QUE SANGRAN Y ESPERAN
Ni que decir tiene que esta riqueza de posibilidades conquistadoras es la que pone en vilo a cuantos manejan una ideología. No sé si Arquímedes hubiera seguido pidiendo una palanca para mover el mundo de haber conocido una rotativa, como también cabría ir pensando en un nuevo refrán sobre esta base: "Dame el nombre del periódico que lees y te diré cómo piensas". La revista habitual de una chica, el tebeo del mozalbete, la suscripción del señor mayor, perfila un auténtico carnet de identidad espiritual. De aquí que, revisando las estadísticas de lo que hoy se publica, sea fácil entresacar y meditar provechosas consecuencias. Así, por ejemplo, tenemos que para los 3.000 millones de seres que constituyen la actual población del mundo se editan a diario un volumen de 8.000 periódicos, con una tirada absoluta de 256 millones de ejemplares. Calculándole un promedio de tres lectores a cada ejemplar, resultará que 768 millones de criaturas leen Y se nutren habitualmente de información escrita, lo que quiere decir que sólo un 25% de la Humanidad vive al tanto de lo que ocurre a su alrededor. Aminorando la cifra con otro porcentaje de niños en edad incipiente de lecturas, aún nos queda otra media sociedad que se aísla cotidianamente del ritmo de la comunidad en que vive. La esperanza que supone el que aún no hayan sido trabajados por una ideología negativa, se frustra, a su vez, por la misma ausencia de una mentalidad constructiva. Al católico debe escalofriarle esa masa amorfa sin lumbre en la mente y sin calor en el corazón, un sudor copioso se pinta en las sienes deletreando aquella frase de Cristo: «El que no está conmigo, está contra mí».
 
Mas la tónica no se aclara tampoco revisando el índice de literalidad. Nuestro testimonio sigue sangrando en el campo de la prensa. El hecho de que el catolicismo sea la agrupación religiosa que domina las estadísticas, no se corresponde con idéntica proyección en el espíritu de las rotativas. De los siete diarios que encabezan la marca de tirada en el mundo, ni uno solo tiene una ideología ni siquiera de cierta proximidad católica. A la cabeza están el "Daily Mirror" y el "Daily Express", los dos ingleses, seguidos muy de cerca por el "Asahi", el "Mainichi" y el "Yomiuri", japoneses, que engloban conjuntamen­te una clientela de 9.639.405 lectores. Ahondando en el mismo Japón, se llega a dar el caso de que a cada familia le corresponde su ejemplar, récord no batido aún por ningún país del mundo. Al lado de esta marca, nosotros tenemos que colocar lo que supone la siembra de la ideología que la dirige, acatólica y con claras infiltraciones materialistas. A la mente de cada japonés, tomando como síntoma más a mano el ángulo demográfico, se la trabaja cada día con una mentalidad abierta, oficial y machacona de control de nacimien­tos. Como en éste, podríamos desplegar un abanico de cuestiones palpitantes y sagradas con las que se puede vulnerar una opinión limpia y creyente.
 
Atravesando ahora el Pacífico resulta que el cómputo de publicaciones diarias es en América del Sur, donde tan arraigada está la fe que sembraron un día los países ibéricos, es de 850. Sin embargo, sólo 22 diarios y dos Agencias son rotundamente confesionales. Una nación tan fervorosa como Brasil dispone únicamente de dos, y ninguno de ellos se enclava en la capital. Casi otro tanto ocurre en Argentina, con apenas un diario en Buenos Aires y seis en el resto.
 
El África negra, en su trascendental hora de viraje, tiene un alma incierta que se ve asediada por 200 cotidianos, ninguno de ellos apoyado sobre la fe, la esperanza o el amor que fundamentan la roca de Pedro. El máximo exponente católico, "Afrique Nouvelle", mantiene apenas una salida semanal.
 
Aun entre nosotros, dentro de la misma España que pisamos, lo que la Iglesia dispone es de un porcentaje de 19 sobre 100 de diarios que se le brindan a su servicio de una manera íntegra, fervorosa y definitiva.
 
FINAL CON OPTIMISMO
Al católico le toca detenerse y reflexionar sobre estos aspectos negativos, no con un criterio pesimista, sino replanteando los huecos sin cubrir y estimulando la fuerza vibrante y las posibilidades de su fe para ayudar a esa fecunda y prometedora palabra de Cristo en nuestro tiempo que es la predicación en fotograbados y letras de plomo.
 
La conversación que propaga, la mano que difunde, la ayuda monetaria que subvenciona, la oración y el sacrificio que fecundan, son unas mágicas puntas de lanza para salvar a las mismas criaturas de nuestros afanes, nuestros sudores y nuestras esperanzas.
Beato Manuel Lozano Garrido, 01/06/2014