Es el primero de sus libros. Lolo “ya es fruto maduro del dolor”. Él dice al comenzarlo: “En estos días de otoño entro en el 18 años de enfermedad”. Y desde esa madurez de tantos años sufriente se enfrenta a su vida y a sus circunstancias.
Desde la primera a la última letra, en “Mesa redonda con Dios”, está presente una literatura escalofriante, cuajada de ternura, de trascendencia y, asimismo, de cotidianeidad…
Es el primero de sus libros-diario (desde el 4 abril 1959 al 31 diciembre 1959). A lo largo del libro el autor esponja su espíritu con la oración que ilumina todos los momentos dolorosos o tranquilos de su vida.
Este libro es el consuelo, la luz, la respuesta y solución, la palabra esperanzada que el autor da, desde la propia noche oscura, a los que interrogan con esperanza,
Segundo de sus libros-diario (desde 2 junio 1961 al 20 agosto 1965). Son frecuentes en este libro páginas completas en que Lolo escribe su oración, sus coloquios con Dios:
Este libro reúne una colección de breves reflexiones, bellas y emotivas cada una de por sí, y que, vistas en conjunto,...
Jesús, el que desde el Monte predicó las Bienaventuranzas, presta a Lolo la “cátedra”, la “piedra” desde la que Él -allí sentado- las proclamó.
Novela autobiográfica. Sabe retratar con viveza y finura los rasgos de cada uno de los personajes, muchos de ellos fácilmente reconocibles, en su propio entorno familiar o de amistades.
Recordar la biografía de Lolo nos lleva a poner ante los ojos aquellos veranos primeros de su enfermedad en que, para combatir el calor de Linares, se trasladaba a Tiscar.
Es el tercero de sus libros-diario (desde el 1 septiembre 1965 al 3 noviembre 1971). Obra póstuma que recoge en su epílogo, redactado por José María Pérez Lozano, el último día de la vida de Lolo en la tierra (3 noviembre 1971).