Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

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Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«La fragua de tu vida es tu propio coraz贸n»
- Beato Manuel Lozano Garrido -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

Laura M. Otón, IX Premio Lolo de Periodismo Joven Irene Pozo Hernández, VIII Premio Lolo de Periodismo Joven José Beltrán Aragoneses, VII Premio Lolo de Periodismo Joven Cristina Sánchez Aguilar, VI Premio Lolo de Periodismo Joven Laura Daniele, V Premio Lolo de Periodismo Joven Samuel Gutiérrez, IV Premio Lolo de Periodismo Joven Pedro J. Rodríguez, III Premio Lolo de Periodismo Joven Pablo J. Ginés, II Premio Lolo de Periodismo Joven María Gómez Fernández, I Premio Lolo de Periodismo Joven
Segunda edici髇 del libro in閐ito del beato Lolo

Oraci贸n ante una mano agujereada

«Todo lo que pienso y eres viene a resumirse en tu mano. Tu palma agujereada viene a ser algo as铆 como la insignia del Madrid o el Bar莽a que el hincha lleva en la solapa, salvo que esto es, en el terreno sobrenatural, un s铆mbolo.»

Sobre la cabecera de mi cama hay un crucifijo muy grande. Desde hace unos d铆as vengo notando que tiene flojo uno de los clavos y al fin me he dicho "de hoy no pasa". En efecto, ahora le tengo ya sobre la mesa camilla y, uno a uno, he ido desprendiendo los tres, y ya los guardo dentro de la mano.

La verdad es que nunca, Jes煤s, me he visto tan cerca de tu figura. Tan juntos estamos que se me ha ocurrido que el ventanal de tus manos son unas buenas lentes, las mejores, para ver y certificar la verdad del mundo.

Uno va a las esculturas que dejaron alguna huella en la sensibilidad del mundo y se queda con cierta gracia que se desconcha por la fuerza de tu testimonio. "El Pensador" de Rod铆n es un hombre "recipiente" que, incluso, ha de apuntalar con la mano en la barbilla su debilidad de criatura cerrada; "El Disc贸bolo" de Mir贸n est谩 quieto en un puro narcisismo de los m煤sculos; "El Mois茅s" de Miguel 脕ngel s铆 es ya un personaje que "se sale", pero lo que se derrama es un duro centellear de J煤piter que truena.

Lo tuyo es otra cosa, aparte de que no eres una estatua, sino algo muy profundo, prolongado y hasta eternamente vivo. Alientas tan dado, tan hacia fuera, que te manifestaste desnudo, para no quedarte siquiera con una hilacha. Tus costillas est谩n al viento; es m谩s, tu pecho tiene un boquete de aire para dar salida al coraz贸n y no se amortig眉e la ternura cuando una cabeza busque apoyo.

Puestos a elegir鈥, a ver si hay una postura de amor m谩s sincera que la de los brazos abiertos. As铆, los dos en l铆nea recta y con las palmas hacia delante se est谩 en las estaciones de ferrocarril, cuando el hijo llega de la mili o cuando esperamos a la mujer que viene de operarse, y en el quicio de la puerta, al amanecer, adivinando el punto lejano que se acerca por el camino y adelant谩ndole la prodigalidad de un padre. T煤, m谩s Padre que ninguno, as铆 por siempre y, para que no se cansen y pongan dudas los siglos, atornillado por los clavos para marcar bien las perpendiculares. Miserable de m铆 que me apego a un mechero de butano, al lapicero de cuatro colores y a los dos azucarillos del caf茅, cuando T煤, de haber fumado, no hubieras podido disponer ni del cigarrillo de los condenados. Dime: 驴D贸nde tienes los bolsillos? 驴Con qu茅 te abrigas si hace fr铆o? 驴No te va a dar fiebre si hasta has despilfarrado toda la sangre?

Tu palma agujereada un s铆mbolo

Todo lo que pienso y eres viene a resumirse en tu mano. Tu palma agujereada viene a ser algo as铆 como la insignia del Madrid o el Bar莽a que el hincha lleva en la solapa, salvo que esto es, en el terreno sobrenatural, un s铆mbolo. Yo, ahora, te cojo con mucho mimo por la mu帽eca y ya no veo sino el tremendo hoyo que te han hecho. Es como una alcanc铆a al rev茅s, donde las monedas salen y andan fuera como Juan por su casa. Lo que quiere decir que el que se asome a tus heridas ha de contar ya con que eres un hombre sin "blanca".

Como toda la riqueza se ha escanciado por ah铆, tu llaga tiene un aire dulce y rumoroso de ca帽o de fuente en el bosque, y es perfectamente redonda, como una hostia, como una ofrenda, como la sublime inmolaci贸n que realmente es, y tiene los bordes encendidamente rojos, como un signo triunfal, como la esperanza que late en el m谩s bello amanecer.

Bueno, y ya puesto a mirar el mundo 驴C贸mo he de decir que lo veo? Puede que sea lo de siempre, los mismos hombres y los mismos paisajes, pero en bonito, como cribado por una gu铆a tur铆stica. Con todo, eso es lo de menos; lo importante es la varita m谩gica que ha transverberado el giro de las ideas y las relaciones de las criaturas. Se toma un hombre cualquiera, un harapiento, por ejemplo, y hasta en su ropa gastada hay un no se qu茅 de piedra filosofal, de fil贸n de oro. Todos, todos, hasta los que piden limosna, son ricos, inmensamente millonarios. Adem谩s, aunque haga fr铆o o calor, por dentro viven en primavera, como unos 谩rboles repletos de frutos que ya pintan. Ni que decir tiene que es Tu cosecha, esa siembra de Ti mismo que hiciste una tarde desde un repecho de Judea.

Luego viene ese otro clima de domingo y de misa. Lo que se ve es un mundo como en vilo y, como lo estamos viendo desde una ventana redonda, se nota enseguida la verdad del ofertorio tuyo con los hombres, esa sensaci贸n de un cielo con pelda帽os por el que suben todos d谩ndole el brazo a un hermano mayor. Se帽or, yo he visto en mi pueblo cuando arrancan los tocones de los olivos. Tiran con furia, sin andarse con chiquitas, y dir铆a que tambi茅n he escuchado a la vez el gemido alucinante del suelo que se desgarra. Ser generosos cuesta, duele y hasta deja un vac铆o; pero ese dolor es el martirio santo de todas las redenciones y ese hueco es la venturosa nostalgia y la succi贸n que da cuenta de la inminencia de tu llegada.

Manirroto m铆o, loquito despilfarrador, yo quiero vivir tambi茅n tu alergia a los bancos; ser lo mismo de dilapidador del coraz贸n que T煤; parecido a esa criatura que se arranca las ilusiones y los deseos, los sube hasta lo alto para que el Padre los acepte sonriendo y luego deja que se derramen por las palmas para que se siembren y germinen bajo los pies de los hombres.

Beato Manuel Lozano Garrido, 25/10/2014