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Renovamos nuestra fe en el Pastor Supremo, Cristo Se帽or

Ciudad del Vaticano, 13 de febrero de 2013 (Zenit.org)

A las 17 horas de hoy, Mi茅rcoles de Ceniza, Benedicto XVI celebr贸 en la Bas铆lica Vaticana la Santa Misa con el rito de bendici贸n y de imposici贸n de las cenizas. Publicamos la homilia que el papa ha pronunciado en la Celebraci贸n Eucar铆stica, interrumpido en diversos pasajes por los aplausos de una bas铆lica repleta de fieles, entre los que se percib铆an no pocas l谩grimas. Por tercera vez, el obispo de Roma ha aludido a su renuncia al ministerio petrino y ha subrayado que el 煤nico Pastor de la Iglesia es Cristo Se帽or.

隆Venerados hermanos, queridos hermanos y hermanas!:

Hoy, Mi茅rcoles de Ceniza, iniciamos un nuevo camino cuaresmal, un camino que se desgrana a lo largo de cuarenta d铆as y nos conduce a la alegr铆a de la Pascua del Se帽or, a la victoria de la Vida sobre la muerte. Siguiendo la antiqu铆sima tradici贸n romana de las estaciones cuaresmales, nos hemos reunido para la Celebraci贸n de la Eucarist铆a. Tal tradici贸n prev茅 que la primera estaci贸n tenga lugar en la Bas铆lica de Santa Sabina sobre la colina del Aventino. Las circunstancias han sugerido reunirse en la Bas铆lica Vaticana. Esta tarde somos numerosos en torno a la Tumba del Ap贸stol Pedro tambi茅n para pedir su intercesi贸n para el camino de la Iglesia en este particular momento, renovando nuestra fe en el Pastor Supremo, Cristo Se帽or. Para m铆 es una ocasi贸n propicia para dar las gracias a todos, especialmente a los fieles de la Di贸cesis de Roma, mientas me dispongo a concluir el ministerio petrino, y para pedir un especial recuerdo en la oraci贸n.

Las lecturas que han sido proclamadas nos ofrecen puntos que, con la gracia de Dios, estamos llamados a convertirse en actitudes y comportamientos concretos en esta Cuaresma. La Iglesia nos vuelve a proponer, sobre todo, el fuerte llamado que el profeta Joel dirige al pueblo de Israel: 芦As铆 dice el Se帽or: volv茅os a m铆 con todo el coraz贸n, con ayunos, con llantos y lamentos禄 (2,12). Hay que subrayar la expresi贸n 芦con todo el coraz贸n禄, que significa desde el centro de nuestros pensamientos y sentimientos, de las ra铆ces de nuestras decisiones, opciones y acciones, con un gesto de total y radical libertad. 驴Pero es posible esto retorno a Dios? S铆, porque hay una fuerza que no reside en nuestro coraz贸n sino que mana del mismo coraz贸n de Dios. es la fuerza de su misericordia. Dice todav铆a el profeta: 芦Volved al Se帽or, vuestro Dios, porque El es misericordioso y piadoso, lento a la ira, de gran amor, pronto a arrepentirse ante el mal禄 (v.13). La vuelta al Se帽or es posible como 鈥榞racia鈥, porque es obra de Dios y fruto de la fe que nosotros depositamos en su misericordia. Pero este volver a Dios se hace realidad concreta en nuestra vida s贸lo cuando la gracia del Se帽or penetra en lo profundo y lo sacude don谩ndonos la fuerza de 芦lacerar el coraz贸n禄. Es el profeta una vez m谩s que hace resonar da parte de Dios estas palabras: "Rasgad los corazones, no las vestiduras" (v.13). En efecto, tambi茅n en nuestros d铆as, muchos est谩n listos para "rasgarse las vestiduras" ante esc谩ndalos e injusticias 鈥揷ometidas naturalmente por otros鈥, pero pocos parecen dispuestos a actuar sobre el propio 鈥渃oraz贸n鈥, sobre la propia conciencia y sobre las propias intenciones, dejando que el Se帽or transforme, renueve y convierta.

Aquel "convert铆os a m铆 de todo coraz贸n", es una llamada que no solo implica al individuo, sino a la comunidad. Hemos escuchado siempre en la primera Lectura: "Tocad la trompeta en Si贸n, proclamad el ayuno, convocad la reuni贸n; congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a muchachos y ni帽os de pecho; salga el esposo de la alcoba" (vv.15-16). La dimensi贸n comunitaria es un elemento esencial en la fe y en la vida cristiana. Cristo ha venido "para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos" (Cfr. Jn 11, 52). El "Nosotros" de la Iglesia es la comunidad en la que Jes煤s nos re煤ne (Cfr. Jn 12, 32): la fe es necesariamente eclesial. Y esto es importante recordarlo y vivirlo en este Tiempo de la Cuaresma: que cada uno sea consiente que el camino penitencial no lo enfrenta solo, sino junto a tantos hermanos y hermanas, en la Iglesia.

El profeta, en fin, se detiene sobre la oraci贸n de los sacerdotes, los cuales, con los ojos llenos de l谩grimas, se dirigen a Dios diciendo: "隆No entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! 驴Por qu茅 se ha de decir entre los pueblos: D贸nde est谩 su Dios?" (v.17). Esta oraci贸n nos hace reflexionar sobre la importancia del testimonio de fe y de vida cristiana de cada uno y de nuestras comunidades para manifestar el rostro de la Iglesia y c贸mo, algunas veces este rostro es desfigurado. Pienso, en particular, en las culpas contra la unidad de la Iglesia, en las divisiones en el cuerpo eclesial. Vivir la Cuaresma en una comuni贸n eclesial m谩s intensa y evidente, superando individualismos y rivalidades, es un signo humilde y precioso para los que est谩n alejados de la fe o los indiferentes.

"隆脡ste es el tiempo favorable, 茅ste es el d铆a de la salvaci贸n!" (2 Co 6, 2). Las palabras del ap贸stol Pablo a los cristianos de Corinto resuenan tambi茅n para nosotros con una urgencia que no admite omisiones o inercias. El t茅rmino 鈥溍﹕te鈥 repetido tantas veces dice que este momento non se debe dejar escapar, se nos ofrece como ocasi贸n 煤nica e irrepetible. Y la mirada del Ap贸stol se concentra en el compartir, con el que Cristo ha querido caracterizar su existencia, asumiendo todo lo humano hasta hacerse cargo del mismo pecado de los hombres. La frase de san Pablo es muy fuerte: Dio "Dios lo identific贸 con el pecado en favor nuestro". Jes煤s, el inocente, el Santo, 芦Aqu茅l que no conoci贸 el pecado" (2 Co 5, 21), asume el peso del pecado compartiendo con la humanidad el resultado de la muerte, y de la muerte en la cruz. La reconciliaci贸n que se nos ofrece ha tenido un precio alt铆simo, el de la cruz levantada en el G贸lgota, donde fue colgado el Hijo de Dios hecho hombre. En esta inmersi贸n de Dios en el sufrimiento humano en el abismo del mal est谩 la ra铆z de nuestra justificaci贸n. El "volver a Dios con todo nuestro coraz贸n" en nuestro camino cuaresmal pasa a trav茅s de la Cruz, el seguir a Cristo por el camino que conduce al Calvario, al don total de s铆. Es un camino en el cual debemos aprender cada d铆a a salir cada vez m谩s de nuestro ego铆smo y de nuestro ensimismamiento, para dejar espacio a Dios que abre y transforma el coraz贸n. Y san Pablo recuerda que el anuncio de la Cruz resuena tambi茅n para nosotros gracias a la predicaci贸n de la Palabra, de la que el mismo Ap贸stol es embajador; un llamado para nosotros, para que este camino cuaresmal se caracterice por una escucha m谩s atenta y asidua de la Palabra de Dios, luz que ilumina nuestros pasos.

En la p谩gina del Evangelio de Mateo, del llamado Serm贸n de la Monta帽a, Jes煤s se refiere a tres pr谩cticas fundamentales previstas por la Ley mosaica: la limosna, la oraci贸n y el ayuno; son tambi茅n indicadores tradicionales en el camino cuaresmal para responder a la invitaci贸n de "volver a Dios de todo coraz贸n". Pero Jes煤s subraya que la calidad y la verdad de la relaci贸n con Dios son las que califican la autenticidad de todo gesto religioso. Por ello 脡l denuncia la hipocres铆a religiosa, el comportamiento que quiere aparentar, las conductas que buscan aplausos y aprobaci贸n. El verdadero disc铆pulo no se sirve a s铆 mismo o al 鈥減煤blico鈥, sino a su Se帽or, en la sencillez y en la generosidad: "Y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar谩" (Mt 6,4.6.18). Nuestro testimonio, entonces, ser谩 m谩s incisivo cuando menos busquemos nuestra gloria y seremos conscientes de que la recompensa del justo es Dios mismo, el estar unidos a 脡l, aqu铆 abajo, en el camino de la fe, y al final de la vida, en la paz y en la luz del encuentro cara a cara con 脡l para siempre (Cfr. 1 Co 13, 12).

Queridos hermanos y hermanas, comencemos confiados y alegres este itinerario cuaresmal. Que resuene fuerte en nosotros la invitaci贸n a la conversi贸n, a "volver a Dios de todo coraz贸n", acogiendo su gracia que nos hace hombres nuevos, con aquella sorprendente novedad que es participaci贸n en la vida misma de Jes煤s. Nadie, por lo tanto, haga o铆dos sordos a esta llamada, que se nos dirige tambi茅n en el austero rito, tan sencillo y al mismo tiempo tan sugestivo, de la imposici贸n de las cenizas, que realizaremos dentro de poco 隆Que nos acompa帽e en este tiempo la Virgen Mar铆a, Madre de la Iglesia y modelo de todo aut茅ntico disc铆pulo del Se帽or! 隆Am茅n!

(13 de febrero de 2013)聽漏 Innovative Media Inc.
www.zenit.org, 14/02/2013