Sitio Oficial del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo

Fundaci髇 Beato Manuel Lozano Garrido
Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo:
El primer periodista seglar elevado a los altares
"El periodista es catedrático de la verdad en la universidad de la vida" (Beato Lolo)

«Los periodistas podr谩n encontrar en Lolo un testimonio elocuente del bien que se puede hacer cuando la pluma refleja la grandeza del alma y se pone al servicio de la verdad y las causas nobles»
- SS. Benedicto XVI -
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Premios Lolo de Periodismo Joven

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Segunda edici髇 del libro in閐ito del beato Lolo

Sacerdocio y martirio en la cuna del aspirantado (II)

En los dif铆ciles a帽os 30, se funda en Linares la Juventud de Acci贸n Cat贸lica. Al cumplirse los 25 a帽os de ello, Lozano Garrido, joven que milit贸 con gozo y entrega en aquel centro de Linares, rememora aquellas fechas.聽 A lo mejor se nos ocurre decir que 鈥榟an cambiado los tiempos鈥; s铆, ciertamente, han cambiado una barbaridad, como dice la copla. Pero聽 hay bases esenciales, cimientos que no pueden sustituirse. Grave para el edificio es que se muevan los cimientos.

Los art铆culos que se ofrecen en estos d铆as en el blog "Lolo, periodista Santo", forman parte de esa serie de art铆culos conmemorativos del 25潞 aniversario.

En fechas ya anunciadas (octubre de 2013) ser谩 beatificado un gran grupo de m谩rtires del 36-38. Entre ellos hay Obispos (de Ja茅n y Tarragona), sacerdotes, seglares y dentro de este grupo de seglares, j贸venes de Acci贸n Cat贸lica. Lozano Garrido escribe en 1954, pero narrando temas de antes a 1936. El martirio es una prueba de fidelidad 鈥榟asta la muerte鈥. Y 茅l, como tantos otros j贸venes de entonces, ten铆a una seriedad en su fe, unos compromisos tan profundamente adquiridos, que ni la muerte les arrancaba de ello.

Pero tambi茅n de esos centros de Juventud salieron vocaciones sacerdotales y magn铆ficos padres de familia. Era un 鈥榤enudo grano al viento鈥, pero con promesa de abundante cosecha.

Rafael Higueras 脕lamo
(Postulador de la causa de Canonizaci贸n de Lolo)

Sacerdocio y martirio en la cuna del aspirantado (II)

鈥淓l Bautista鈥. La infancia acechada. Un sacerdote y un m谩rtir para el futuro. Gloriosa historia de la Juventud de Linares (III, continuaci贸n)

Manuel Lozano Garrido
Cruzada, n潞 26, 聽Junio de 1954

Desde que Antonio Cobo conoci贸 al P. Garc铆a Alonso, todos los a帽os el infatigable jesuita se acercaba por Cuaresma a Linares para dar Ejercicios a la naciente Juventud. Una de aquellas noches, lluviosa, pegadiza y mon贸tona, como lo son esas de invierno inacabables, un grupo bullidor de amigos se cruz贸 con un chico alto, nervioso y de mirada viva, a la que antepon铆a invariablemente unas finas gafas de concha.

鈥斅隆Hombre! Juanito. 隆Y con cara de aburrido!

鈥斅Llegas bien. Esta noche has de venir con nosotros a los Ejercicios.

La noche no se prestaba al deambular callejero. De Peral bajaba un riachuelo menudo que embarraba las aceras y sobre las calles desiertas, como dormidas por el son monocorde de la lluvia, se iban apagando, una tras otra, la iluminaci贸n artificial de los escaparates. El chico alto mir贸 sus pies chapoteados e hizo una mueca de cansancio.

鈥斅Vamos, dijeron los otros.

Y el chico dio media vuelta, como quien acepta un mal menor inexorable.

A sus dieciocho a帽os, 鈥Juanito鈥 Garc铆a del Castillo era uno de tantos mozos faltos a esa edad de un tim贸n poderoso que pusiera orden en el confuso y revuelto mar de la imaginaci贸n. A muchos de ellos, la suspensi贸n casi imperceptible del contacto con la Religi贸n les llevaba a una indiferencia sobre la que despu茅s caer铆a el anzuelo del ateismo. A otros, les alejaba la simple falta de una obra de continuidad.聽 Los m谩s sent铆an un ansia indefinible en el coraz贸n y -como dec铆a Aparici- iban a las taquillas de los cines a comprar una felicidad que 茅stos no pod铆an darle. Hoy sospechamos humilde exageraci贸n el estado de ateismo que Juanito pintaba en sus a帽os mozos. Parece m谩s veros铆mil que una larga pasividad le distanciara temporalmente de la pr谩ctica cristiana. Lo que ya es cierto es que, bajo el p煤lpito, en la ocasi贸n de referencia, sufri贸 en el alma una transformaci贸n extraordinaria. Herido vivamente por la saeta de la Gracia, Juan, que como Saulo ten铆a un coraz贸n de fuego que no naciera para las median铆as, cay贸 entregado a los dictados de la Luz. Superdotado intelectualmente, con una aguda percepci贸n casi prof茅tica y en posesi贸n de una amplia capacidad de amor, Garc铆a del Castillo conjuntar铆a, en el apostolado, el don de ir creando intuitivamente delante de las circunstancias y un 铆mpetu arrollador al servicio de su ardiente oratoria. Con raz贸n, su simpat铆a por el Ap贸stol Santiago y el sobrenombre de 鈥淓l Bautista鈥 con que admirativamente se le conocer铆a despu茅s.

Dicen que cuando al fin se hace la luz en la noche oscura de una incredulidad, se sucede cierto estado de clarividencia que sobrepasa la del creyente habitual. O sea: que el converso, como el ciego devuelto a la visi贸n, siente la 铆ntima verdad de las cosas con una grandiosidad que en el cat贸lico nato amortigua la continua contemplaci贸n. As铆, los pensamientos reveladores de los Newman, Claudel o Chesterton.

En el contrapunto de su pasada adolescencia, Juanito vio especificada su misi贸n para con la de su 茅poca y a ella se entreg贸, a煤n hasta ahora, que tiene las manos consagradas.

LA INFANCIA ACECHADA.

No es dif铆cil concretar la fecha en que el chaval de pantal贸n corto aparece en nuestra ordenaci贸n apost贸lica. En los grupos que en 1927 desgranan corcheas bajo la pauta de don Emilio, hay ya alg煤n que otro que con su alegre cascabeleo pone una nota cantarina en la incertidumbre de la 茅poca. Es verdad que a unas fechas se oler铆a ya la p贸lvora, pero ellos nacieron y se habituaron en una atm贸sfera de anteguerra. Despu茅s, cuando cuatro d铆as antes de la Rep煤blica se hace la distribuci贸n por decurias, aparecen ya encuadrados en la suya los primeros adolescentes. Se les llam贸 j煤niores聽 -los m谩s peque帽os, los benjamines- 聽y el nombre tuvo una simp谩tica supervivencia. En una fotograf铆a que se conserva de entonces aparece una fila alborotadora en la que figura, ese chicarr贸n que es Alberto L贸pez Poveda. Al fin, el 9 de mayo de 1931 se crea el Consejo del Juniorato, que le da car谩cter oficial. Pero antes intentemos fijar el ambiente.

A la salida del Instituto, despu茅s de o铆r durante una hora las divagaciones ateo-republicanas con que el profesor de franc茅s salpicaba su docencia, Julio E. llev贸 al grupo de cuatro amigos, todos estudiantes de catorce a帽os, al puesto de peri贸dicos que alineaba entonces sus publicaciones en la fachada del antiguo Banco de Espa帽a. Pendiente de unas cuerdas, el m谩ximo estado de cochambre y degeneraci贸n a que puede llevar el malentendido de la Prensa, se balanceaba imp煤dicamente. Revistillas burdamente anticlericales, como 鈥淟a Traca鈥 y comparsa, tipograf铆as an谩rquicas de matiz naturalista y sensual, semanarios con p谩ginas de desnudo, como 鈥淐r贸nica鈥, y novelitas de la m谩s baja estofa pornogr谩fica se exhib铆an y comentaban sin el menor recato para la edad.

Los padres de Julio, que no quer铆an nada con la Religi贸n y hasta despotricaban de ella, mandaban a su hijo a escuela laica y lo dejaban en amplia libertad de movimientos. Ni que decir tiene que en los catorce a帽os del muchacho hab铆a prendido ya el c谩ncer de la pasi贸n.

Se adelant贸 y los dem谩s se acercaron t铆midamente. Entonces Julio se apunt贸 la 鈥渉ombr铆a鈥 de comentar las revistas con un tipo nauseabundo. Al final alarg贸 unas monedas y se acerc贸 a ellos con una de las novelitas m谩s subidas. Continuaron la marcha. Delante, unos hombres patibularios se acaloraban demoliendo la sociedad y contando aventuras pasionales. Al fin los adolescentes se detuvieron ante una cartelera de cine y Julio propuso la entrada. Los fotogramas presentaban actitudes abiertas no ortodoxas. Alguno puso ciertos reparos.

鈥斅Mis padres no me dejan.

鈥斅Pero si no tiene nada de particular, 聽aleg贸 el jefe de la panda. Eso es un reclamo que luego no sale.

Vio una brecha de vacilaci贸n y no esper贸 m谩s. Sac贸 las entradas y los dem谩s entraron lentamente.

Aquella noche cuatro muchachos tuvieron un insomnio prolongado. En sus ojos relampagueaba el brillo de la inocencia perdida.

"Entre las muchas virtudes de la Juventud, hubo dos preponderantes: la conciencia de los problemas y el sentido de la responsabilidad"

Hemos dado a Julio E. un nombre convencional, pero su existencia es ver铆dica como tambi茅n lo es su circunstancia. Dentro de bastantes hogares y fuera de todos ellos el adolescente ca铆a v铆ctima de una conjura que le empujaba irremisiblemente a la culpa. Perder a la infancia era iniciarla en el camino revolucionario y la nueva ideolog铆a necesitaba ante todo el n煤mero que da el poder sin importarle un bledo su naturaleza. Pero, entre las muchas virtudes de la Juventud, hubo dos preponderantes: la conciencia de los problemas y el sentido de la responsabilidad. Aqu铆 se fundamenta la presencia de los chavales en los proleg贸menos del Centro y los perfiles de una fundaci贸n perfectamente concluida por la inspiraci贸n amorosa mir谩ndose en sus vicisitudes (Garc铆a del Castillo y Antonio Garz贸n al frente), 聽los mozos de don Emilio pusieron en marcha una instituci贸n formativa del m谩s puro corte manjoniano. Ense帽ar deleitando con el teatro, los deportes, el atractivo de la 鈥渂onita鈥 liturgia, los oradores infantiles y la fragua de instructores con alma, entr贸 por las puertas del Juniorato un r铆o de peque帽os que dejaban en el umbral los peligros de la calle. Preguntad a煤n hoy, al cabo de los a帽os, a los que llegaron a 鈥渃uajar鈥. 鈥Fueron聽 mis mejores a帽os鈥, os dir谩n. Y les ver茅is en los ojos una pronta a帽oranza.

UN SACERDOTE Y UN M脕RTIR PARA EL FUTURO.

鈥淛uanito鈥 Garc铆a del Castillo fue el art铆fice del prodigio. Naturalmente que 茅l fue el primer instructor. Hoy, don Juan tonsura su cabeza y es p谩rroco de Abla (Almer铆a).

Antonio P茅rez L贸pez fue uno de los chavales de la primera hora. Hoy, en una de las encrucijadas de Castilla, 鈥渦n epitafio de nubes y de vientos鈥 testifica su martirio. Despu茅s les seguir铆an una pl茅yade

鈥溾 aquellos h茅roes ca铆dos,

隆qu茅 humildes entre las yerbas!

Y, entre las flores, 隆qu茅 dulces!鈥

Y a煤n una legi贸n sacerdotal y misionera; pero es consolador detenerse ahora en el pensamiento de que

Dios sell贸 en la cuna del Aspirantado los dos timbres m谩s gloriosos en la historia de la Juventud: el sacerdocio y el martirio.
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Lolo, periodista Santo
(Blog de ReligionEnLibertad.com)
Beato Manuel Lozano Garrido, 28/03/2013